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Superávit y crecimiento


Este año el Ministerio de Hacienda ha renovado sus votos de austeridad en el gasto, mientras que el Banco Central ha indicado que su prioridad será el mantenimiento de la estabilidad económica, lo que conlleva medidas monetarias restrictivas que no favorecen un crecimiento más acelerado.
El Ministerio de Hacienda se encuentra actualmente en una situación muy favorable. Los ingresos tributarios han aumentado y los gastos, en cambio, han crecido a una tasa menor incluyendo el pago de intereses de la deuda pública interna y externa.
En consecuencia, el superávit financiero ha experimentado los 12 meses atrás un crecimiento, por lo que es de desear que esa bonanza fiscal no sea transitoria.
Sin embargo, un entorno externo adverso, que se inició con la llamada crisis hipotecaria de Estados Unidos, ha venido a complicar aún más el panorama. El contexto internacional en el que se mueve la economía costarricense no luce, muy favorable. Sugiere que la desaceleración se traducirá en una recaudación débil.
Lo anterior incide en que no se den las mejores condiciones para un repunte vigoroso de la recaudación y en donde la principal incógnita son los desequilibrios financieros.
Durante todo el año anterior, el Fisco logró importantes superávits financieros, y hay que reconocerlo, que lograron ser bien utilizados para fortalecer la ayuda social y más recientemente para capitalizar a los bancos del Estado, a fin de que contribuyan al crecimiento.
Pero ahora surge la duda de que esta situación se pueda repetir durante 2009, lo que nos recuerda también que la economía costarricense sigue creciendo a una velocidad insuficiente para generar mayor bienestar.
Dicho esto, cabe recordar que las finanzas del gobierno se proponen alcanzar múltiples objetivos: proporcionar bienes y servicios colectivos, fomentar el crecimiento y el desarrollo, garantizar el crecimiento estable y propiciar la distribución equitativa del ingreso y la riqueza. Por eso estos logros nos parecen plausibles.
Todos estos indicadores deben ser fortalecidos, eliminando las debilidades estructurales que todavía padecen las finanzas públicas. Solo así se consolidará la estabilidad que se requiere para mejorar los índices de crecimiento, desempleo y pobreza.
Conformarse con cerrar los déficits fiscales y lograr la estabilización macroeconómica, ha probado que es insuficiente para progresar.
La estabilidad económica ciertamente contribuye a disminuir la pobreza, aumentar las exportaciones pero todo es insuficiente y como se ha visto mantiene excluidos a los ciudadanos del mercado y del sistema.
Costa Rica enfrenta actualmente el reto de cerrar sus cuentas públicas y afianzar la estabilización. No obstante, eso es solo una parte de las tareas pendientes. Se requiere ir más allá de la estabilidad económica y realizar cambios institucionales y políticos para alcanzar el desarrollo.

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