Logo La República

Martes, 10 de diciembre de 2019



GASTROMUNDO


Sostenibilidad

Luis Alarcón [email protected] | Viernes 08 febrero, 2019

Café tico
Foto con fines ilustrativos. Shutterstock/La República


Estas semanas han sido valiosas, ya que hace mucho hablamos de sostenibilidad empecinados en lograr un cambio cultural general. Fuimos partícipes de la 2nd Global Conference on the Sustainable Food Systems.

Porque hablamos de un cambio general, hablamos de que hay miles de productos autóctonos que no apreciamos ya que no sabemos su uso y que tampoco son comerciales. Hay en Costa Rica una rica cultura gastronómica que se ha ido perdiendo en el tiempo. Hay una cultura que prefiere una franquicia de comida rápida que la comida casera bien hecha y, claro, hay un apego inquebrantable a comer siempre lo mismo. Eso hay que cambiar. Es un todo.

Es una tarea colosal que empieza en iconos y en los cimientos.

Costa Rica aún no tiene un cocinero de bandera.

Hace falta un héroe al mejor estilo de flautista de Hamelin que mueva a las masas para encaminarlas a la pasión pura por lo nuestro, pero dejando de lado lo comercial y rescatando lo original.

Lea más: “Mindfulness” en el acto de comer (Parte I)

Yo como peruano amante de mi gastronomía, llevo mis ajíes, cuyes, papas y ollucos tatuados en la piel, yo respiro aire de mis Andes, de mi Amazonas, llevo en los pies el calor de las dunas y el frío de mi mar de Humboldt. Añoro mi tocosh y mis mashuas, o el santo caldo de Viernes Santo. Perú tuvo una unión gastronómica y cultural de manera muy orgánica.

Yo como peruano acogido en un país tan bello como este, me veo en la obligación de llevarlo por el mismo camino, explotando sus bondades y recuperando lo ya casi olvidado. Costa Rica habla de sostenibilidad, en la culinaria hay tanto por hacer.

Entendamos que se botan miles de toneladas de alimentos. Productos que, por un mal almacenaje, una mala producción o simplemente por el hecho de una porción exagerada van a parar a la basura, siendo realmente alimentos. Y muchos piensan que dando esto para alimentar cerdos tenemos el problema resuelto. Cosa más inexacta. Esto es educación para comer.

Lea más: “Mindfulness” en el acto de comer (Parte II)

Desde comer lo que está en temporada, ser lo más eficiente en su uso y obviamente cocinar lo justo para no tener desperdicio, son tres bases que todos podemos empezar a realizar y reducir nuestros desperdicios. Otra forma algo más altruista es dar a aquellos que sí les haga falta. No necesitamos ser millonarios para ayudar al necesitado, basta con que nos sobre un plato de comida.



NOTAS RELACIONADAS


Shutterstock/La República

¿Qué comemos?

Viernes 11 enero, 2019

Aún recuerdo cuando mi abuela me daba de desayuno un par de huevos fritos de pato, su color es sumamente intenso






© 2019 Republica Media Group todos los derechos reservados.