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Obsesión por el draw
Mejorar el control y la distancia en el golpe hace que el golfista recurra frecuentemente a este efecto

Dinia Vargas
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Qué lindo se ve, pero qué complicado es realizarlo adecuadamente. El draw es el dolor de cabeza de muchos golfistas que desean ejecutarlo a la perfección, sin embargo se quedan cortos.
El draw, efecto contrario al fade, lo que busca es lograr que la bola vuele de derecha a izquierda, y para esto se necesita que los músculos del cuerpo estén estirados, especialmente el brazo izquierdo, y que la cara del palo tienda a cerrarse al momento del contacto con la bola.
Este efecto es uno de los más buscados por las ventajas que obtiene el jugador al poder realizar de buena manera el tiro. Además, en comparación con los otros exige un menor esfuerzo del cuerpo, pues los músculos están menos tensos, más extendidos, lo cual evita lesiones.
En cuanto al juego en el campo entre los beneficios destacan: primero, que permite un mejor control del tiro, y segundo que ayuda a mejorar la distancia del golpe, aseguraron los golfistas profesionales Carlos Rojas, de Reserva Conchal, y Carlos Víquez, del campo Los Reyes.
Para Rojas las ventajas de poder manejar de forma adecuada el draw son mucho mayores que las generados por otros golpes. “Es que el draw es más resistente al viento y además permite trabajar los golpes bajos. Un golfista logrará realizar bien un draw cuando entienda la diferencia entre cada uno de los efectos y el momento adecuado para utilizar cada uno”.
Golpear con draw requiere una buena sincronización y significa tener en cuenta las condiciones en las que se va a recurrir a este, ya que no es recomendable abusar de él, como sucede muy comúnmente entre los golfistas amateur.
“Hay que ver las condiciones del campo, que el tiro no vaya a afectar la cantidad de golpes, porque un draw sin necesidad puede causar un tiro fuera de límites.
Se debe utilizar para salir de una posición complicada, como por ejemplo cuando se está en el rough; para posicionarse mejor en el siguiente tiro o porque hay viento presente que afecta en el sentido contrario”, aseguró Víquez.
Los golfistas amateur tienden a golpear con el efecto slice o fade (cuando el golpe se abre ligeramente hacia la derecha) como su tiro directo, lo cual obliga a la persona a buscar el draw para conseguir un golpe intermedio.
“Uno debe buscar pegar directo, pero las estadísticas demuestran que el 80% de los golfistas trata de compensar el tiro de fade con draw. Es más, muchas marcas de palos como Taylor Made, Nike y Callaway venden un palo con draw, por ese motivo es que están en el mercado”, explicó Rojas.
También, estos profesionales advirtieron que acudir con frecuencia a este efecto, variando el stance (posición del cuerpo a la hora del impacto) puede afectar el juego.
“El jugador se puede acostumbrar a ese stance y a la hora de hacer el swing para un tiro normal puede utilizarlo sin darse cuenta. En un tiro normal esa posición del cuerpo no es tan efectiva, porque casi siempre uno termina empujando la bola”, dijo Víquez.
Como dato curioso destaca que muchos de los diseños de los campos nacionales están hechos para jugar con un poco de draw.
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