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Jueves, 17 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


Simple papel moneda

Siany Villalobos [email protected] | Martes 02 octubre, 2018


Simple papel moneda

La situación cada vez es más difícil, lejos está de ser la mejor alternativa utilizar la figura de letras del tesoro para paliar la falta de liquidez, dado que este mecanismo es utilizado en casos de extrema urgencia.

Sus implicaciones pueden ser de mucha inseguridad ante la evaluación de las calificadoras de riesgo, debido que este es el momento en que Hacienda debe realizar la colocación de títulos valores por la suma de casi un billón de colones, puesto que la Asamblea Legislativa ha autorizado más de ¢600 mil millones en el primer presupuesto extraordinario y se encuentra al filo de aprobar casi ¢400 mil millones en el segundo presupuesto extraordinario de la República, este billón de colones debe ser colocado en estos tres meses que le restan al año, para que se pueda pagar la deuda del Banco Central, amortizaciones de deuda y salir con las obligaciones del Gobierno de la República.

Las cosas no son sencillas, el agua ya nos va llegando más allá del cuello, la asfixia se percibe en el ambiente, la toma de decisiones es ahora, porque para después será muy tarde.

La deuda crece como la levadura, no podemos olvidar que el presupuesto ordinario y extraordinario de la República para el ejercicio económico de 2018, fue autorizado por 9,3 billones, mismo que fue presentado por el Poder Ejecutivo bajo la declaratoria de “estado de necesidad”, forma en que se buscaba justificar la dificultad de cumplir con las obligaciones legales y constitucionales, este presupuesto comprendía un 44% de recursos por financiamiento (deuda), es decir se financiaría con la emisión de títulos valores, ahora debemos sumar en este mismo ejercicio económico la autorización de casi un billón de colones, dado que los ingresos han disminuido y se ha tenido que cambiar presupuesto autorizado con ingresos corrientes, por deuda, pudiendo la deuda alcanzar el 55,4% del PIB para finales de 2018.

Ahora bien, nos encontramos en un escenario complicado donde no es conveniente prorrogar la toma de decisiones, por el contrario es urgente la consolidación de acuerdos, siendo setiembre el mes que enfrentará la aprobación del Fortalecimiento de las Finanzas Públicas “Plan Fiscal”, II Presupuesto Extraordinario de la Republica y el PROYECTO DE PRESUPUESTO ORDINARIO Y EXTRAORDINARIO DE LA REPÚBLICA PARA EL EJERCICIO ECONÓMICO DE 2019, el cual se contempla un 53,50% de financiamiento es decir 5.8 billones, más deuda, para cumplir con las obligaciones legales, constitucionales, pago de intereses y amortizaciones de deuda y un muy pequeño porcentaje para la inversión pública.

Lo cierto es que nuestro país ha generado condiciones muy rígidas que no permiten variar la distribución de los recursos, además de contar con una mala distribución de la riqueza, existe la evidencia de la poca inversión para afrontar las necesidades de infraestructura que el país requiere, por lo que se deben tomar decisiones urgentes e impostergables, no se puede continuar con un financiamiento tan alto y creciente, que se proyecta para 2022 en un 71,3 %, siendo cada vez menos sostenible nuestra situación económica, no bastará con la reducción del gasto, se requiere voluntad política y con ella, nuevos impuestos y una buena revisión de nuestro marco legal y constitucional.

Esperamos que Dios ilumine a nuestros gobernantes y que las decisiones se tomen con sensatez, con la firme convicción de que somos un país democrático donde el diálogo debe ser sincero y no exponernos a presiones innecesarias y riesgosas. 






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