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Tras nueve temporadas con el Thunder, Durant tiene vía libre para ganar un título de la NBA. NBA/La República
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El principal candidato a MVP en las finales de la NBA lo volvió a hacer. Kevin Durant se lució, pletórico en todas las facetas, con números asombrosos luego de que los Golden State Warriors se colocaron 2-0 en la serie tras vencer a los Cavaliers 132-113 antes de viajar a Cleveland y disputar mañana el juego tres.

La estrella de los Warriors se despachó con 33 puntos, 13 rebotes, seis asistencias tres robos y cinco tapones, completando una actuación superlativa, en la que hizo de todo en defensa y ataque.

Su tiro de tres es impecable, sus cortes al aro, magistrales, y juega desde el perímetro para luego ingresar y ganarles las espaldas a los defensores. Con un equipo tan perimetral resulta muy difícil realizar la marca; si protegen el aro, estos comenzarán a lanzar sus granadas de atrás de la línea de tres; si salen en su cacería, atacarán la canasta sin piedad.


Nunca nadie en más de 60 años de NBA había logrado algo así. Los de la Bahía, con su segunda victoria, siguen extendiendo su legendario récord de victorias consecutivas en partidos de playoff.

Ya van 14, todas en las series de este año, en las que no han permitido ni un tropiezo. La marca anterior, 13 victorias, ya ha quedado atrás. Solo otros dos equipos la habían logrado: Los Lakers de Magic Johnson y un ya entonces otoñal Kareem Abdul Jabbar, que entre los playoff de 1988 y 1989 encadenaron 13 triunfos, dos en la primera campaña y 11 en la siguiente, para acabar cayendo en las finales ante los Pistons.

Y los actuales Cavs, que sumaron también 13 entre las finales del pasado año y su racha en el actual playoff, hasta caer ante los Celtics en el tercer partido de la final del Este.

Pero con la inclusión de “Durantula”, que está justificando su fichaje con un papel magnífico en estas finales, no parecieran dar tregua.

En el primer juego su rol fue fundamental. El número 35 anotó 38 puntos, repartió ocho asistencias y capturó ocho rebotes en la contundente victoria de los Warriors (91-113).

Hace un año llegó con el objetivo de tener un anillo, en sus sueños lo atormentaba ver su colección de galardones sin la máxima condecoración como lo es el anillo de campeón.

Después de nueve temporadas con el Thunder, abandonó Oklahoma. En 2012 LeBron, esa vez con el Miami Heat, le quitó la oportunidad al vencerlos 4-1 en la final.

Tres años después su equipo no brilló y sabía que era momento de marcharse y hacer más poderoso al monstruo de tres cabezas.

Estos Warriors, camino a su tercer título, el segundo en la actual era, 42 años después de su primer anillo con Rick Barry como jugador franquicia, han convertido la forma de jugar al baloncesto.

Es un 14-0 imponente, tras barrer en las rondas previas a Portland (4-0), Utah (4-0) y San Antonio (4-0), y ganar los dos primeros duelos en la Bahía de San Francisco.

Y, sin embargo, nadie da por sentado que se vayan a convertir en el primer equipo de la historia que gana el título sin perder un solo partido en playoffs, porque delante está LeBron James y otro superbloque que el año pasado levantó un 3-1 en contra para ganar el anillo.
 


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