Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 21 Marzo, 2018

Señores políticos, ¡no existe la perfección!

Otto von Bismarck, gobernante alemán exitoso, decía: “La política es el arte de lo posible, el arte de conseguir lo segundo y no lo perfecto”. Parece que en Costa Rica los políticos no han entendido esta premisa.

Mientras que miles tuvieron que aguantar un servicio ferrocarrilero en deterioro, Guillermo Santana, jefe del Incofer, viajó por el mundo buscando el mejor tren, el perfecto. Se fue del puesto sin encontrarlo, pero durante cuatro años este gobierno no compró equipo nuevo, el mantenimiento al existente fue mínimo y gradualmente ha ido mermando el servicio. La lógica es que no había que invertir en el actual porque había que construir un servicio totalmente nuevo. Cuando se oye a los candidatos presidenciales hablando del tren maravilloso que “van a construir” los gobernados respondemos: “¿No pueden mejorar el existente por mientras?”

Hablan de construir un aeropuerto maravilloso en Orotina; posiblemente estaría funcionando en 2032. Por supuesto tendrán que ampliar la ruta 27 a ocho carriles; duraron 30 años para construir esa carretera, pero quizás podrán ampliarlo más rápidamente.

¿Por qué no amplían el Santamaría y ponen la carretera de ocho carriles en la General Cañas? Hay campo al sur y oeste del aeropuerto existente para rellenar, nivelar y construir una segunda pista. Por más costoso que fuera, será más barato una ampliación del Santamaría; y si se piensa en el combustible consumido viajando a Orotina por miles de viajeros, más cómodo para ellos. Hay muchas historias sobre la construcción de aeropuertos demasiado lejos de la ciudad que sirven y su rechazo por los consumidores. El Mirabel en Montreal y el Dulles en Washington son dos ejemplos. En ambos casos los aeropuertos originales, Trudeau y Reagan siguieron trabajando por la presión puesta por los viajeros.

Durante el debate sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) los Estados Unidos y los otros países de Centroamérica Ottón Solís solía decir: “Creo en el libre comercio, pero no en este tratado”. Buscaba seguramente el tratado perfecto para Costa Rica, pero nunca específico como sería. El Foro de Occidente, con el apoyo de varios políticos, buscó la carretera perfecta entre San José y San Ramón que entre otras características tendría muchos carriles y peajes muy baratos. Terminaron con las manos vacías.

Se perdieron diez años en la Asamblea Legislativa mientras que los diputados trataban de componer el paquete fiscal más justo; el perfecto. Tomando en cuenta que los impuestos, al final de cuentas, implican quitar forzosamente dinero de personas y organizaciones que lo ganaron trabajando para darlo a un gobierno que se ha mostrado improductivo, la “perfección” es difícil de identificar, mucho menos alcanzar.

Ojalá que el gobierno próximo sea uno poblado por personas que sepan cómo arrollarse las mangas y poner la estructura existente a funcionar con más eficiencia. Se necesitan líderes pragmáticos, no idealistas. Otros cuatro años de “estudios de factibilidad”, de iniciativas lindísimas, de abundantes reuniones inútiles exploratorias, no es lo que se requiere a partir de mayo.

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