Nuria Marín

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Lunes 29 Noviembre, 2010


Creciendo [email protected]
Seguros… ¿a qué costo?


El placer de viajar tiene una nueva piedra en el zapato. Habrá que mantenerse en forma, en la medida de lo posible y particulares circunstancias, gracias a la instalación de modernos escáneres de cuerpo entero que dejan poco o nada a la imaginación...
Esta medida se suma a una larguísima lista de medidas de seguridad incorporadas luego de los ataques del 11 de setiembre de 2001 que nos han heredado nuevas prácticas en el arte del viajar. Decisiones antes irrelevantes, se convierten hoy en todo un protocolo a seguir. La escogencia de la maleta, vestimenta, zapatos, accesorios y equipaje de mano se han convertido en un verdadero reto a la eficiencia como bien lo demuestra la película “Up in the Air.”
A qué precio, ese es el quid de la cuestión. Pagamos todos con el mayor costo de operación de los puertos, aeropuertos, cadena de logística y trasiego de bienes y servicios. Se han tenido que invertir millones de dólares en más y mejor personal, tecnología e inteligencia.
Sufrimos todos con una mayor inversión de tiempo, que en promedio requiere de cada viajero al menos una hora adicional previa al embarque y en el caso de las empresas de transporte, sufragar tanto las nuevas mejoras en seguridad requeridas como la mayor permanencia en los puntos de atraque. Ni que decir del costo de los seguros.
El tema no es sencillo, pues se trata ni más ni menos de encontrar un difícil balance entre la búsqueda de mayor seguridad, para la personas, los bienes e incluso las empresas, a costa eso sí de menores niveles de privacidad y libertad.
La incorporación de los escáneres ha abierto nuevamente el tema a discusión, y ha activado a grupos defensores de los derechos individuales que buscan boicotear la nueva tecnología por su invasión a la privacidad.
Se ha llamado a un boicot colectivo, al “National Opt Out” o Día Nacional de la Abstención. La idea es combatir el escaneo mediante un llamado a no volar o bien a resistir los chequeos virtuales (10 a 20 segundos) y forzar una revisión personalizada del cacheo (minutos).
Se quiere aprovechar el Día de Acción de Gracias, pues al ser una de las más importantes celebraciones familiares se convierte en una de las semanas con mayor tráfico aéreo en el año en Estados Unidos, con una movilización de poco menos de 40 millones de personas, muchas de las cuales lo hacen por la vía aérea. Si el boicot es efectivo… podrán imaginar el caos.
Al momento de escribir estas líneas, el llamado no parecía haber sido efectivo. Lo que sí resulta interesante es que ya una compañía diseñó una novedosa ropa interior que utiliza metal en polvo y oculta de forma ingeniosa las partes íntimas ante un escaneo, con una hoja de higuera para los hombres y dos manos como sostén para las mujeres. La pregunta del millón, ¿la aprobará la TSA (Transportation Security Authority)?

Nuria Marín Raventós