Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 19 Mayo, 2014

¡Más de tres de cada cuatro adultos mayores pobres no reciben pensión!


Seguridad social y desigualdad

Será cada vez mayor el peso sobre los trabajadores por el continuo crecimiento de la proporción de la población adulta mayor. Además, en la mayoría de los países desarrollados la desigualdad ha venido creciendo.
Una causa recientemente expuesta de este incremento de la desigualdad son las diferentes conductas frente al trabajo al llegar a la tercera edad. Las personas con más conocimientos prefieren posponer su retiro y seguir laborando. Los trabajadores menos capacitados y con menores salarios valoran más su ocio y prefieren el retiro, con una pensión menor a sus ingresos previos.
Ello contribuye a una mayor desigualdad, ya que se extiende el periodo de mayor acumulación de las personas con más preparación, y, además, durante esa extensión se hace mayor el diferencial salarial.
Por esas razones es cada día mayor la conveniencia de que la seguridad social sea progresiva y amaine la desigualdad. Esto no siempre es así, y en muchas naciones —incluida la Costa Rica de hace algunos años— los sistemas jubilatorios son regresivos agravando la diferencia de ingresos y la desigualdad. Eso resulta cuando se financian con impuestos las pensiones de grupos sociales de ingresos medios-altos y altos.
Nuestra seguridad social tiene ahora un diseño progresivo con los cuatro pilares de la Ley de Protección al Trabajador: régimen no contributivo (RNC) para las personas pobres que carecen de pensión; IVM con un tope al monto máximo de la pensión pero no a las contribuciones; el régimen obligatorio de pensiones complementarias a cargo de cada beneficiario según sus aportes y pensiones voluntarias complementarias para quienes deseen más ahorro. Para que se den sus resultados cabalmente, cada pilar debe cumplir con su cometido.
Es contrario a la justicia social y grave para el futuro con más gente longeva que el RNC no cubra a todos los ancianos pobres.
Los pensionados por edad del RNC en 2013 fueron un 62% de los adultos mayores pobres. Pero la situación es peor, pues por la no aplicación consistente de parámetros de pobreza una gran cantidad de pensiones del RNC se asignan a personas no pobres. Juan Diego Trejos determinó que en 2007 dos tercios de quienes recibían pensiones del RNC no eran pobres.
Según los datos del INEC en 1991 (primer dato disponible) solo un 14,1% de los pobres de 65 años o más recibía pensión. Este porcentaje subió al 22% en 2000 (lo que me causa gran desilusión pues creí que era mucho más alto), volvió a bajar hasta 2004, y ahora representa un 24%. ¡Más de tres de cada cuatro adultos mayores pobres no reciben pensión!
Es evidente que no se están utilizando adecuadamente los recursos de FODESAF. Claro que algunos de los adultos mayores pensionados por el RNC con ese ingreso deben haber salido de ese triste estadio. Esa información la debieran preparar las autoridades para mejor evaluar este tema.
Ya se cuenta con una ley iniciativa de la exdiputada Gloria Bejarano que estableció el SISBEN. Esta ley obliga a construir un censo nacional de beneficiarios y a mantenerlo al día. Contendrá la información de “todas las personas que requieran servicios, asistencias, subsidios o auxilios económicos, por encontrarse en situaciones de pobreza o necesidad”.
Corresponde a las nuevas autoridades construir este censo y no otorgar las ayudas sociales a personas que no estén en condición de pobreza.

Miguel Ángel Rodríguez