Rodolfo Piza

Rodolfo Piza

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Miércoles 25 Enero, 2017

Seguridad ciudadana y lucha contra la criminalidad…

En Costa Rica ha aumentado considerablemente la criminalidad en los últimos años. De hecho, entre 2013 y 2016, pasamos de 411 homicidios a más de 620 en 2016. Es decir, ha aumentado en más de un 50% en apenas tres años.

En términos proporcionales la tasa de homicidios por 100 mil habitantes, llegó a cerca de 12,6. Según la Organización Mundial de la Salud, esa tasa es calificada de epidemia. Todavía más, algunos cantones de nuestro país (San José, Desamparados, Limón, por ejemplo), superan la tasa de 16 homicidios por cada 100 mil habitantes que tiene la ciudad de México. De hecho la tasa de homicidios en toda la provincia de San José (256) es de 16 por 100 mil habitantes y en la de Limón es cerca de 29 por cada 100 mil habitantes (131 homicidios en el año).
De los 621 fallecidos de manera violenta, cerca de 231 asesinatos fueron por venganzas o ajustes de cuentas, según el OIJ (ver http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=53783&SEO=homicidios-marcan-record-en-costa-rica-en-2016). Más del 91% de las víctimas son hombres. La violencia doméstica, sin embargo, se ha mantenido relativamente estable, aunque en niveles que quisiéramos fuesen mucho menores.
¿Qué hacer ante el marcado crecimiento de la criminalidad?
Por lo pronto, estemos claros en cuatro cosas que NO deben hacerse:
1) NO sacar prisioneros masivamente de las cárceles (así no debe resolverse el hacinamiento carcelario);

2) NO despenalizar delitos o robos por el monto de lo sustraído, pues con ello se incentiva la criminalidad —como ha demostrado la teoría de las ventanas rotas— y se aumenta la inseguridad en nuestras casas, comercios, barrios y calles;

3) NO enfocarse en medir el número de arrestos, porque lo correcto es concentrarse en medir la efectividad de estos y en lograr metas para disminuir la criminalidad;

4) NO bajar los servicios, ni el personal, ni los presupuestos para atender la seguridad ciudadana.

Sin embargo, esas cuatro cosas que NO se deben hacer, son las que lamentablemente se han hecho en estos últimos años.
Ahora bien, hay cuatro cosas que SÍ deben hacerse:

1) Concentrarse en la criminalidad donde exista violencia (que las condenas se fijen en el tercio superior de la pena cuando el delito se ha cometido con violencia);
5) Ampliar la cobertura de la seguridad (policías, cámaras, investigación criminal, relación con los vecinos, con los guardas privados, etc.), lo que implicará mayor compromiso presupuestario y más policías;

6) Ampliar centros penitenciarios, promover mejor la rehabilitación delictiva y reducir el hacinamiento carcelario (este no solo es contrario a la dignidad humana, sino que tiende a llevar a los jueces a no aplicar rigurosamente la ley y a ser más condescendientes a la hora de fijar las sanciones);

7) Perseguir y sancionar más la reincidencia o la habitualidad en la comisión de delitos.

Debemos actuar de inmediato para poner freno a la violencia y a la escalada criminal de los últimos años. En nuestros hogares, en nuestros barrios y en nuestro entorno, tenemos derecho a vivir en paz y recuperar la tranquilidad.