Macarena Barahona

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Sábado 1 Noviembre, 2008

Cantera

Macarena Barahona

Secreto capital

Madrid- En este otoño tan ventoso en estas tierras, el frío ha mermado las ilusiones de vivir una estación cálida, y los misterios más insondables de nuestra vida ciudadana han resistido, tal vez como nunca, los embates de los anonimatos más ostensibles.
¿Quiénes son los que ganan y quiénes son los dueños de los grandes capitales? Esas profundas cuentas de los banqueros, que como antiguos templarios, mantienen los secretos más prohibidos.
¿Sabrán los políticos europeos o los estadounidenses, quienes son en verdad los que mueven capitales, bajan intereses, y juegan perversamente con los gráficos de las bolsas internacionales, para fraguar desde sus escondites la ruina de millones de ahorrantes y trabajadores, que al fin y al cabo, pasada la tormenta, volverán a darles todos sus ingresos para recaudar en este colapso, la gran fiesta de la socialización de pérdidas?
Los estados políticos que han abrazado las necesidades de los grandes capitales internacionales, a través de inyectarles más dinero de sus ciudadanos y olvidar así, de donde viene la riqueza, su origen acuable solo en las manos del trabajador.
La riqueza parece ser un don invisible, e indivisible, solo a los anónimos y secretos bancarios pertenece.
En verdad, ni los políticos de turnos ideológicos, sabrán a quien están beneficiando con esta carrera que hemos visto finalizando un caluroso verano. Reuniones aquí y allá, una emergencia de la mano de los secretos financieros de la riqueza, airearon sus pérdidas, conmocionaron a políticos, manejaron las básculas y supieron, nuevamente, ordenar a los suyos, un trabajo eficaz, de concentrar los estados a sus pies, millones de millones de euros y dólares, en un abrir y cerrar de ojos.
Si actuaran así, los políticos del mundo capitalista contra los índices no de las bolsas internacionales ni de los capitales financieros o bancarios, sino contra los índices de las enfermedades, del hambre simple y vasta, de la ignorancia y lo que llamamos cobardemente como pobreza; si actuaran así un día de estos, los vanidosos conceptos de primer mundo, segundo mundo, tercer y cuarto no existirían.
Habrá conciencia financiera para partir las riquezas y las pérdidas. Esa balanza íntima de la vida y la muerte que todos llevamos, trabajemos para quien trabajemos.
Secretos, secretos de riquezas, y miseria política donde ni religión ni equidad ni justicia tienen lugar en este viejo sistema capitalista que se encrespa hambriento como siempre, consumiendo conciencias, avaricioso y lujurioso con sus nuevas y viejas cortes de vasallos medievales.