Se necesitan embalses y planificación contra la sequía
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Yamileth Astorga es la coordinadora general del Programa de Gestión Ambiental Integral de la UCR
Se necesitan embalses y planificación contra la sequía
Astorga apuesta por una gestión del agua basada en la demanda, y no en su oferta

¿Cómo afecta El Niño en la cantidad de agua, las cosechas, el sector agropecuario…?
Tendremos problemas. El agro se verá afectado; es más, ya se han reportado pérdidas en las cosechas, también la producción de energía y habrá mayor contaminación en los cauces, por el descenso de caudal. Baja la recarga de aguas en los acuíferos porque no hay suficiente infiltración: sale más de la que entra.
Además, en los embalses construidos para la producción hidroeléctrica, la cantidad de agua ha bajado mucho.

La gente no lo sufrió tanto en años anteriores, cuando el ICE liberó agua, pero este año el Arenal no alcanza el nivel para la generación, y se liberará muy poca.
Existe un volumen específico comprometido para el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento, pero en 2001 ya ocurrió que no se hizo y hubo un gran conflicto. No alcanzar ese nivel es un amarre, porque no puede producir la electricidad suficiente. El incremento de las temperaturas provoca una mayor evaporación del agua, por lo que baja su disponibilidad. El ciclo en su totalidad se ve afectado.

¿Costa Rica sufre el riesgo de tener “estrés hídrico” como otros países de la región?
En Costa Rica ya se ha determinado que el Pacífico Norte lo ha vivido, en 2001.
Ese año, Guanacaste lo sufrió como buena parte de Centroamérica, no así el resto del país. El Pacífico Central también puede verse muy afectado.

¿Por qué un país tan rico en agua como Costa Rica va a sufrir racionamientos?
El AyA ha sido una institución de muy poca planificación. Siempre lleva proyectos a muy corto plazo. El ICE es distinto, lo hace a 25 años.
El ejemplo más claro es Guanacaste. Ha habido un desarrollo inmobiliario fuerte y el AyA está limitado en su respuesta porque no planifica ni siquiera al mediano plazo. El servicio de abastecimiento es bueno, pero no ha incorporado dos variables fundamentales: ni el desarrollo inmobiliario que se nos ha venido, ni el cambio climático, muy a tener en cuenta al día de hoy.

¿Qué inversiones necesita Costa Rica para revertir la situación que hoy vivimos?
La tendencia en muchos países, en zonas de mucha necesidad de agua como Guanacaste, son los embalses.
Esa es la salida. No solo para asegurarse aguas para el sistema de riego (a través del proyecto en el río Piedras), sino también para lograr capturar el agua de las lluvias, que hoy se pierde en escorrentías y genera grandes inundaciones.
De hacerlo, tendríamos agua suficiente para la época seca.

¿Cuál es la demanda prevista a futuro?
De aquí a 2030 tendremos un fuerte incremento en la demanda de agua. El consumo humano siempre es pequeño. Los usos más importantes son los de la generación hidroeléctrica, el riego, el uso humano-industrial, seguidos de la agroindustria y el sector agropecuario.
La tendencia debe ser la de los proyectos de riego. Habrá que hacer más sistemas. En 2020 y 2030 habrá menos agua debido al cambio climático, y solo hay un distrito de riego en Guanacaste.

¿El costarricense derrocha el agua?
Definitivamente. En este momento no hay control. Hay problemas por fugas y por los hábitos de consumo.
El consumo mensual promedio de una familia costarricense es de 50 metros cúbicos (50 mil litros).
En realidad, lo que se debe promover ahora es un manejo de la demanda, no de la oferta de agua. Hay que regular el consumo de los usuarios.

Daniel Zueras
[email protected]

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