Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 22 Junio, 2011


Se necesita ferrocarril de carga


Sin duda alguna Miguel Carabaguíaz es un valiente; contra todos los pronósticos ha logrado resucitar al transporte ferroviario costarricense. Eso sí, está vivo el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (INCOFER) pero se mantiene en “cuidados intensivos.” Necesita mucho apoyo antes de que pueda operar como debería hacerlo, y es posible que nunca llegue a lograr autonomía financiera. Si se dedica exclusivamente al transporte de pasajeros, es casi seguro que dependerá de forma permanente de subsidios estatales para su supervivencia.
Para lograr el éxito del proyecto hay que reconstruir los ferrocarriles de carga que conectan los puertos con el Valle Central. Si esto se lograra sería un paso de suma importancia en lo que es la modernización y mayor eficiencia de la infraestructura nacional. Una locomotora puede jalar 20 contenedores un kilómetro usando la misma cantidad de combustible que un cabezal; puede viajar más rápidamente, y no congestiona ni maltrata las carreteras.
El impacto en el ambiente sería positivo, aunque los trenes fueran de diesel y no de electricidad como algunos proponen, porque se eliminarían muchos motores de camiones jalando carga por las carreteras montañosas que llegan de las costas.
El tren de carga ya está funcionando con algún éxito en ciertas partes de la zona atlántica, transportando banano de las plantaciones hasta los puertos. Uno de muchos impedimentos a este servicio es que no llega hasta los mismos muelles; hay que bajar los contenedores a rastras que luego los colocan a la par de las grúas de las naves. Es un proceso engorroso que pudiera ser minimizado si los rieles se extendieran. Pero una cosa es la de suministrar este servicio muy puntual, y otra es reconstruir el sistema ferroviario para que llegue hasta Cartago.
Mientras que los planes de extender los servicios de INCOFER se implementan, hay que impedir que Francisco Jiménez y su equipo del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) desvíen el dinero del préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) del ferrocarril a otras obras de infraestructura. En el préstamo de $850 millones del BID hay un monto específico designado para el desarrollo del tren; ya lo quieren desviar para usarlo para la reparación y reconstrucción de carreteras. Pareciera que no han entendido los jerarcas del MOPT que haya relación entre el desarrollo del tren y las necesidades de mantenimiento de las vías vehiculares. Más toneladas de carga transportadas en el ferrocarril, menos furgones en las carreteras nacionales; la relación está clara. Es cierto también para el transporte de pasajeros; los que ahora viajan en tren no están en las calles y carreteras en autobuses y automóviles.
Carabaguíaz ha luchado contra la burocracia, trabajando con pocos o ningún recursos. Comenzó con unos vagones y locomotoras que pasaron décadas en desuso. Los reparó y los puso a trabajar; al fin convenció al gobierno de comprar unos trenes usados españoles que parecen modernísimos en comparación con la flota original.
Ha logrado mantenerse por debajo del radar de los políticos; por eso ha logrado mantenerse en su puesto durante tres administraciones presidenciales de diferentes partidos políticos. Ocasionalmente habla con los medios, pero es sumamente cuidadoso en sus declaraciones que inevitablemente son optimistas. Es todo un fenómeno para lo que es el sistema social costarricense; aunque parece mentiras, nadie le está “serruchando el piso” a Carabaguíaz. ¡Adelante con los trenes de pasajeros y carga, don Miguel!!

Carlos Denton
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