David Gutierrez

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Martes 12 Noviembre, 2013

¿Qué nos pasó? ¿Se nos escapó el país de las manos? ¿Cuáles son los factores que más han provocado el desencanto con la democracia?


¿Se desploma nuestra democracia?

Según el más reciente informe del Latinobarómetro, estudio producido por una organización sin fines de lucro con sede en Santiago de Chile, el apoyo de los costarricenses al sistema democrático ha disminuido de un 74% en el año 2009 a un 53% en 2013, y con esta caída es hoy el país de la región que menos respalda la democracia.
Según ese mismo informe, en la década de 1990 Costa Rica y Uruguay mostraban los mejores indicadores en democracia, pero nuestro país muestra porcentajes descendentes a partir de 2000, que vienen agravándose hasta llegar a apenas un poco más de la mitad de respaldo este año.
Por otro lado, en el estudio Barómetro de las Américas, que realiza cada dos años la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, nuestro país está en la casilla diez de 26 países del continente en apoyo al sistema político. Aparecen mejor ubicados, entre otros, Nicaragua, Venezuela, México y El Salvador.
Por otra parte, ambos informes plantean la posibilidad de tener un gobierno autoritario.
En el Latinobarómetro, entre los costarricenses el apoyo a la frase “en algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático”, pasó de un 7% en 1996 a 17% en 2013.
El estudio de la Universidad de Vanderbilt incluyó un índice de apoyo a un golpe de estado y en este Costa Rica obtiene un 22,5%, muy por arriba de países como Panamá, Chile, EE.UU., y Uruguay.
Obviamente los resultados de estos estudios son muy alarmantes. ¿Qué nos pasó? ¿Se nos escapó el país de las manos? ¿Cuáles son los factores que más han provocado el desencanto con la democracia?
Por un lado, hay una clara decepción de los ciudadanos con la capacidad del Estado de resolver sus problemas: citas médicas con años de por medio, asuntos judiciales eternos, delincuencia hasta en los autobuses, infraestructura vial colapsada y muchos más. Esto es tan serio que a la pregunta “¿siente que a los gobernantes les interesa lo que piense la gente como usted?”, Costa Rica ocupa el último lugar en América. ¡Sálvese quien pueda!
Por otro lado, según el Latinobarómetro, el principal problema para los costarricenses es la corrupción. Claro que hemos tenido problemas de corrupción, pero ¿tantos más que antes? ¿O que en otros países?
Una aparente contradicción en las respuestas de los costarricenses es el deseo del autoritarismo, ya que en nuestra realidad, cada vez que la policía levanta un bloqueo o una manifestación de los sindicatos, aparecen miles de voces que llaman a la protección de los derechos humanos. ¿Entonces?
Finalmente, según el informe Estado de la Nación, la política costarricense lidia hoy con el debilitamiento de las instituciones, la pérdida de legitimidad y credibilidad de sus actores políticos, y en un descenso del apoyo al sistema.
A las puertas de nuevas elecciones democráticas, los candidatos y sus equipos de campaña deberían enfocarse en cómo revertir esta situación, recuperar la estabilidad y olvidarse de las mismas promesas vacías de siempre, porque los costarricenses han llegado a un desencanto más que peligroso, caldo de cultivo para cualquier extremismo.
Ese es, hoy por hoy, el principal desafío de la democracia costarricense.

David Gutiérrez
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