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Se busca mecánico

No se puede esperar que el Gobierno nos resuelva los problemas. El sector público debe ser una herramienta, no un fin. El Gobierno no debe dictar la pauta de nuestra condición, sino que nuestra condición debe dictar la pauta del Gobierno. Somos un pueblo educado, pero no práctico. Diagnosticamos, planeamos, opinamos, diseñamos y legislamos, pero no ejecutamos.
El pasado nos enseña que esto más bien ha generado una maraña regulatoria inadministrable e incomprensible. Ni los más altos jerarcas hacendarios saben cómo se pagan los impuestos. Este no es un juicio de valor —para ese trabajo hay muchos moralistas—, es una realidad indignante.
En las condiciones actuales el Estado es un carro que camina, pero que al presionar el acelerador pierde potencia. Cuando se presiona el freno dobla a la izquierda. Cuando se vira a la derecha falla la suspensión y el aire acondicionado a veces funciona. Eso ya lo sabemos. Pero somos los mas felices del mundo, viendo por la ventana el paisaje a lo lejos. Así no se puede aspirar a implementar políticas de estado modernas, ni sociales, ni económicas. Es lo que es. Parece que no hace diferencia quien esté manejando. Siempre estamos confiando en algún remiendo para no quedarnos botados.
Nos acostumbramos al carro. Eso es lo que hay que cambiar. Los liberales abogan por más eficiencia y los socialistas por más seguridad. Con las condiciones del carro hay posibilidad de compromiso. Imagínese un carro con gran cilindrada pero sin frenos, qué miedo. O un carro con muy buenos frenos pero con un motor muy pequeño, qué desperdicio.
Afinemos el motor y ajustemos los frenos. Desgraciadamente, en este momento no se puede aspirar a un vehículo nuevo de agencia. Siempre hay muchos que quieren ser conductores, pero no van a poder demostrar sus habilidades en este modelito. Así que se busca un buen mecánico.

Pablo Villamichel
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