Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 27 Septiembre, 2017

Se necesita voto electrónico

Una tercera parte de los costarricenses no está satisfecha con la capacidad del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para conducir este proceso, según la última encuesta de opinión pública de la CID/Gallup. ¿Cómo es posible?

En décadas pasadas el TSE fue la envidia de otros países de la región y funcionarios en ejercicio fueron prestados a órganos similares que buscaban tener sistemas tan avanzados como los que ostentaba la institución costarricense. Más de un magistrado pensionado pudo fungir de consultor en el exterior; la democracia más antigua de la América Latina demostraba por qué era tan exitosa en la forma en que escogía a sus representantes políticos.

El sistema con papeletas impresas firmadas que se colocan dentro de cajas de cartón en las aulas de todo el país tenía lógica en una época cuando no existía el internet. El conteo manual de las papeletas al final del día y el levantamiento de un acta reportando ese conteo deja espacio para un “manejo” pero con los fiscales de cada partido presentes casi nunca hay cuestionamientos. Las actas se remiten a la sede del TSE por “fax”, telegrama o como attachment a un mensaje por correo electrónico y luego se contabiliza la información; un sistema avanzado antes de la existencia de software sofisticado que permite recortar estos pasos.

El hecho de que el TSE casi nunca cuente las papeletas y que si hay demanda de reconteo lo que se revisan son las actas, remueve al proceso de una relación directa votante-institución pero los ciudadanos hasta ahora han tolerado esta situación.

¿Por qué no ha implementado el TSE el voto electrónico? Este sistema permitiría eliminar toda la papelería, los conteos manuales, la preparación de las actas, su debida digitación y las horas de espera para después oír oficiales de esta institución dar “cortes” con algunos resultados. En la época digital los ciudadanos no quieren ver la sesión “solemne” y anacrónica tres o cuatro horas después de cerradas las urnas donde se entona el Himno, el Presidente del TSE da un discursito y luego revelan los resultados de un “surtido” de mesas. Lo que desean es una presentación a lo sumo 30 minutos después de cerradas las urnas donde se le informa al pueblo quién ganó la presidencia, y también quiénes fueron escogidos como diputados en las distintas provincias. Esto es perfectamente posible con sistemas electrónicos existentes.

El TSE anunció que no piensa implementar el voto electrónico para 2018 porque es “muy caro”; mencionó la cifra de $40 millones para establecerlo. Sin cuestionar esa cifra, que parece alta, hay que pensar en lo que cuestan miles de resmas de papel transportadas a todo el país ida y vuelta, horas laborales en choferes, guardas, digitadores, supervisores, bodegueros y procesadores.

La verdad es que el sistema anacrónico es solo una parte de lo que provoca las dudas del TSE. Mucho del cuestionamiento más bien es parte de un clima general de rechazo al sistema gubernamental que es visto como falseado y probablemente corrupto.

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