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Martes, 13 de noviembre de 2018



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Rusia defiende proceso electoral

| Sábado 09 febrero, 2008



Rusia defiende proceso electoral

Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa renunció a observar el proceso electoral

Moscú
EFE

La renuncia de la OSCE a observar las elecciones presidenciales rusas provocó ayer un choque frontal con Moscú, que asegura que esa decisión no restará legitimidad a los comicios de marzo en los que se dirimirá el sucesor de Vladímir Putin.
“Las elecciones se celebrarán independientemente de que vengan o no los observadores de la OSCE. Su renuncia no puede servir para declarar ilegítimos los comicios presidenciales”, aseguró ayer Ígor Borísov, miembro de la Comisión Electoral Central (CEC) de Rusia.
Tanto la Cancillería rusa, como los representantes de la Duma y el Senado y dos de los cuatro candidatos a la Presidencia rusa arremetieron contra la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).
“Las acciones de la Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (ODIHR, encargada de evaluar los procesos electorales) son inaceptables”, aseguró Mijaíl Kaminin, portavoz del ministerio de Exteriores ruso, citado por las agencias rusas.
Rusia mantiene que, al igual que ocurriera con las elecciones legislativas de diciembre pasado, la OSCE nunca tuvo la intención de supervisar los comicios de marzo.
En diciembre, la ODIHR declinó la invitación a enviar observadores a Rusia aduciendo las múltiples trabas establecidas por la CEC, tanto en cuanto a los plazos como en el número de expertos.
Ahora, a la ODIHR se ha sumado la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, que sí había participado con medio centenar de expertos en las pasadas elecciones, aunque emitió una evaluación electoral negativa al considerar que los comicios a la Duma no habían sido limpios.
“Las limitaciones y las restricciones han sido tantas que no podíamos cumplir nuestro mandato”, indicó ayer en Viena Christian Strohal, director de la ODIHR.
En realidad, el conflicto entre Rusia y la OSCE comenzó cuando Rusia estableció en noviembre del pasado año unas estrictas reglas para la observación de las elecciones en su territorio, reduciendo de más de un millar hasta menos de 400 su número y limitando notablemente los plazos de estancia.
La más afectada por las nuevas restricciones fue la ODIHR que vio reducida su cuota de observadores de casi medio millar a apenas 70.