Robo de $67 mil revela problema de $500 millones en Argentina
Mauricio Macri, presidente de Argentina, habló en la sesión de apertura del Congreso y Gabriela Michetti, vicepresidenta, está a su lado.
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El caso de $67 mil robados de la casa de Gabriela Michetti, la vicepresidenta argentina, tendría que haberse cerrado con el arresto de su guardaespaldas.

Michetti ha negado toda conducta inapropiada y dijo que el dinero robado estaba declarado ante las autoridades impositivas. Paula Schuster, la portavoz de Michetti, dijo el martes que la vicepresidenta no tenía más declaraciones que hacer.
Sin embargo, los fiscales han optado por rastrear el origen del dinero, lo que convierte el caso en un ejemplo público de los desafíos que enfrenta el presidente Mauricio Macri en lo relativo a eliminar la dependencia del país del efectivo, un antiguo sistema que en muchos casos oculta evasión de impuestos.


Macri, que ganó las elecciones presidenciales en noviembre con la promesa de revertir 12 años de populismo de izquierda, puso fin a los controles cambiarios, reformó la oficina de estadísticas y zanjó una disputa sobre pago de bonos.
Ahora se propone modernizar la economía y bancarizar a los argentinos. Es algo que los predecesores de Macri intentaron muchas veces antes, si bien con escaso éxito dado que se estima que se acumularon $500 millones al margen del sistema en los últimos 30 años.
El caso “demuestra que décadas de prácticas como esta se han convertido en parte de la cultura”, dijo Jorge Gaggero, fundador de Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe. “Una conducta que en otros países a la gente le parecería disfuncional aquí es natural”, agregó.
El gobierno anunció en mayo una amnistía fiscal para captar parte de los fondos no declarados ocultos en cajas de seguridad, cuentas bancarias en Suiza y propiedades en el balneario uruguayo de Punta del Este. Los argentinos que declaren esos fondos antes de fines de marzo pagarán una multa extraordinaria de hasta un 15%.
El banco central ha prohibido a los bancos cobrar por la apertura de una cuenta de ahorro y por realizar transferencias electrónicas. También ha advertido a los bancos que empezará a cobrarles por la entrega de efectivo.
Solo el 50% de los argentinos tenía una cuenta bancaria en 2014, según un informe del Banco Mundial, en comparación con el 68% de los brasileños y el 63% de los chilenos. Los únicos países con una bancarización de 100% eran Suecia, Nueva Zelanda y Noruega.
Convencer a los argentinos de incorporarse al sistema bancario incrementaría de forma significativa la capacidad de recaudación impositiva del gobierno, dijo Marcelo Costa, director de fiscalización del organismo impositivo, en una entrevista en Buenos Aires.
Ninguna de las cuatro amnistías anteriores de los últimos 30 años ha tenido mucho éxito, pero el gobierno dice que esta vez tiene más armas en su arsenal.
Los países comparten más información fiscal, sobre todo después de que los estados miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (excluido Estados Unidos) acordaran la apertura de sus registros a partir del año próximo.


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