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Solo cuatro funcionarios supervisan a la empresa y lo hacen como recargo
Riteve fiscaliza, ¿pero quién fiscaliza a Rivete?

• Inspectores del Ministerio de Obras Públicas y Transportes intentan compensar falta de recursos con alto perfil profesional, coordinación y planeación estratégica

• Aunque asegura que no es obligatorio, la empresa se acreditará con el fin de demostrar sus “estándares de calidad”, aseguró su gerente general

Eduardo Baldares
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Mientras usted acude a una de las 13 estaciones fijas o tres móviles de Riteve SyC, quizás con algún grado de nerviosismo viendo cómo varios inspectores someten su carro a diversas pruebas, seguramente se ha preguntado quiénes evalúan a la empresa que desde 2002 se encarga de la revisión vehicular en Costa Rica.
Riteve revisa mi carro, su carro, los de todos, pero ¿quién revisa a Riteve? La respuesta es Héctor Arce, Julio Miranda, Edwin Moya y Freddy Quesada, cuatro funcionarios del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), quienes ejercen esas funciones fiscalizadoras como recargo.
Arce, ingeniero civil, es el director de la División Marítimo Portuaria; Miranda, licenciado en administración, es director de Planificación y Desarrollo del Consejo de Transporte Público (CTP) y tanto Moya como Quesada, ambos ingenieros mecánicos, se desempeñan en la división técnica de dicho Consejo.
Además de esos cargos, los cuatro son los encargados de supervisar cómo opera Riteve y de rendir informes al Organo Fiscalizador de Revisión Técnica Vehicular, que está integrado por la misma junta directiva del CTP, presidida por Vi
viana Martín, viceministra de Transportes.
Empero, la Contraloría General de la República calificó de deficiente la labor hecha por el órgano, y aseguró que “no cuenta con los recursos humanos, materiales y financieros que garanticen una labor fiscalizadora eficaz, eficiente y oportuna”.
Héctor Arce considera que la cantidad de personal “no implica necesariamente que no se pueda cumplir a cabalidad como corresponde. Si se hace un estudio que científicamente compruebe que la fiscalización la deban hacer más de cuatro personas, no tenemos ningún problema en aceptarlo, pero de momento nos concentramos en hacer lo mejor posible con los recursos que tenemos”.
Arce reconoce que ejercer la supervisión de Riteve como un recargo “significa un esfuerzo mayor, pues tenemos que hacer las inspecciones, atender denuncias, analizarlo todo, presentar informes, etcétera, además de nuestras otras tare
as en la institución. Pero no estamos cerrados a sugerencias sobre mecanismos de mejoría”. No obstante, opinó que “estamos sacando bien la tarea”.
El director de la División Marítimo Portuaria dijo que realizan unas 38 visitas al año, entre estaciones fijas y móviles de Riteve SyC, que la escogencia es aleatoria y no se anuncia. “Nos reunimos todos los martes para planear las siguientes inspecciones y analizar datos de las anteriores. Según el caso, nos concentramos en algunos de los 250 procedimientos que deben manejar los operarios de Riteve, y en las conclusiones pueden surgir sugerencias a estaciones específicas o a la empresa como tal”, explicó.
De acuerdo con Arce, con el paso de los años se ha experimentado un cambio positivo, pues “cada vez nos acercamos hacia el nivel de excelencia que el país requiere. Si de 20 cosas que reviso, 17 se hacen bien, ese es un buen nivel y en general los aspectos en los que se debe corregir son más de forma que de fondo”.
Aunque se le pidieron estadísticas sobre los puntos en los que Riteve ha presentado más fallas, Arce adujo que las actas que presentan él y sus tres compañeros no son de carácter numérico, sino “criterios fundamentados sobre los as
pectos en los que giramos nuestras recomendaciones”.
Por el momento no se piensa ampliar el cuerpo de fiscalizadores de Riteve, ni mucho menos crear una unidad exclusivamente dedicada a esta tarea, dio a conocer la viceministra Martín. “Si no tuvieran recursos suficientes, ellos mismos los habrían solicitado”, dijo.
Sin embargo, con el fin de hacer más “sorpresivas” las inspecciones no descartó que en algún momento se pueda recurrir a hacerlas en carros particulares con el apoyo de otros supervisores al volante, pues ya a los cuatro actuales los conocen en todos los planteles de revisión vehicular.
Si bien el pronunciamiento de la Contraloría data de 2004, el diputado libertario Mario Quirós sostiene que Riteve SyC todavía no cuenta con una supervisión idónea, pues a su juicio todos sus equipos, protocolos y parámetros deberían pasar por el análisis de la Entidad Costarricense de Acreditación (ECA), mas no lo hacen.
“Sus pruebas no están acreditadas ni lo han estado nunca. Que sus máquinas sean calibradas por equipos de la Universidad de Costa Rica es otra cosa”, aseguró el legislador, para quien “se está irrespetando la Ley del Sistema Nacional de la Calidad”.
Empero, Fernando Mayorga, gerente general de Riteve SyC, sostiene que un dictamen de la Procuraduría del 14 de enero de este año asegura que la acreditación ante ECA bajo la norma ISO/IEC 17020 no es un requisito obligatorio para casos como el de Riteve. “A pesar de ello, la empresa va a acreditarse, porque el mantener altísimos estándares de calidad es parte de nuestra filosofía”, anunció.
Según el gerente, ECA audita a una organización en forma anual para verificar con detalle todos sus sistemas y procesos intern
os, de manera que se garantice la competencia técnica del personal, el excelente mantenimiento y calibración de los equipos y la aplicación correcta de los procesos. “En cambio, la fiscalización permanente de la revisión técnica vehicular le corresponde al Organo Fiscalizador, que depende del Consejo de Transporte Público, pues ECA no supervisa ni fiscaliza, sino que extiende la acreditación a aquellas organizaciones que demuestran el cumplimiento de los requisitos de la norma 17020”, amplió.
Aunque Mayorga defiende que el buen desempeño del sistema de revisión técnica se refleja en estadísticas tales como la disminución del índice de rechazo de los vehículos, Leonel Fonseca, ex regulador general de los Servicios Públicos, alega que esto no necesariamente se debe a un buen desempeño del Estado como fiscalizador.
Pero no solo la supervisión de estaciones de Riteve ha sido objeto de críticas, pues también lo ha sido el papel de la policía como complemento de la empresa.
German Marín, director general de Tránsito, aceptó que “se hace todo lo posible, pero ya vamos enrumbados hacia 2009 y continuamos con los mismos 800 inspectores que teníamos al comenzar nuestra gestión, y todavía estamos esperando las 400 plazas que solicitamos en 2006”.
Marín agregó que es difícil enfrentar con el mismo personal una flota vehicular que crece anualmente un 8,5% y está en 1,2 millones de unidades, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Seguros.





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