Revolución planetaria
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Revolución planetaria


Alejandro Bonilla es un joven de 17 años a quien el Internet lo ayudó en mejorar sus relaciones sociales, ya que  “antes era mucho más introvertido; me ha servido como herramienta para socializar”, dice este joven con seguridad en su voz sin parecer, hoy, nada tímido. Por otra parte, Paola Agüero, estudiante de segundo año en la Universidad de Costa Rica, confiesa que durante su época colegial sobretodo, pudo ver cómo compañeras y compañeros se acosaban a través de las redes sociales, fuese con burlas o fotos que hacían públicas.
Kevin Quesada, cursa su segundo año universitario, y reconoce haber sido testigo de acoso en las redes, sin embargo, considera que las mujeres sufren más molestias que los hombres.
En septiembre de 2013, en la Florida, Estados Unidos, Rebecca Sedwick, de solo 12 años se suicidó, al saltar de una plataforma en una fábrica de cemento. Su muerte forma parte de un fenómeno -aún poco estudiado – en el que jóvenes deciden quitarse la vida tras sufrir crueles tratos en Internet a través del “ciberbullying” o “ciberacoso”.
Ariel Guardiola, estudiante de derecho y con 20 años años de edad, cuenta que no ha sido testigo ni víctima de “ciberacoso” y que las redes, al contrario, le permiten educarse, sobretodo a nivel de informaciones periodísticas y deportivas.
Útiles o peligrosas, más que una nueva dimensión de la cultura contemporánea, las redes sociales han provocado una “revolución cultural”, asegura la investigadora croata A. Uzelac, expresada en los cambios de vida y costumbres de las personas.
Hoy, gran parte de las personas prestan más tiempo y atención a comunicarse con amigos y seres amados solo a través de las redes. 
Se le ha denominado “cibercultura” y de acuerdo con M. Grawitz, de la Universidad de París I (Sorbona), mientras cultura es “la configuración de comportamientos aprendidos y transmitidos en una sociedad por sus miembros a las nuevas generaciones”, la “cibercultura” es una “evolución en la cultura tradicional que ha cambiado los parámetros en la vida de las personas a través de las redes digitales”.
Según el sociólogo Derrcik de Kerckhove, la cultura cibernética ha generado un lenguaje universal desde el computador que puede ser beneficioso y peligroso también.
Para la periodista Ana Madrigal, premio bianual (2007 – 2008) en Ciencia y Tecnología otorgado por el Conicit, “existe un vacío normativo en el uso de redes sociales, la población está expuesta tanto a beneficios como a problemas. Entre las situaciones de riesgo más comunes figuran la pornografía infantil y la exposición de la intimidad, información de las que los delincuentes informáticos se aprovechan”.
Ningún entrevistado en la encuesta sociocultural elaborada por Candilejas, reveló haber sido víctima de acoso o abuso sexual debido al uso de las redes, sin pretender dicha encuesta ser suficientemente representativa para extrapolar sus resultados.
Pero ¿cómo justificar esta “revolución sociocultural”? Han sido las “ideas revolucionarias”, diría Hegel (1777 – 1831) lo que realmente cambia al mundo y no las clases sociales, ni sus luchas, como lo contradice K. Marx.
Veamos un ejemplo para ilustrar el párrafo anterior. En siglo XIX, la invención del telégrafo y del teléfono implicó un cambio revolucionario en las relaciones sociales y comerciales del planeta, que contaban con partidarios y detractores; con el Internet y sus redes sociales, estos puntos de divergencia en la opinión pública no han variado.
Comunicarse más frecuentemente a través de las redes, desfavorece el fenómeno “gregario”, ese de unión personal con los amigos y la familia, sostiene Uzelac.
El psicólogo Rafael León considera que “las tecnologías de información permiten obtener gratificación inmediata. Por otro lado, el realismo actual en la interacción por medio de ellas hace creer que las relaciones interpersonales directas son dispensables”. Es aquí donde la “insociabilidad” -desde un punto de vista gregario- se presentaría.
Las redes sociales han venido a revolucionar la cultura. Esta revolución es positiva mientras se le dé el uso adecuado, sin abusos, evitando dañar lazos familiares y sociales.

Fuentes: Grawitz, M; “Lexique des sciences sociales” (1988). Uzelac, A; “La cultura digital: nueva ecología social para la sociedad del conocimiento”. Wikipedia. RWW España. Obesrvatorio Tecnológico (Gobierno de España).

Carmen Juncos y Ricardo Sossa
Editores jefes

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