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Resolver las causas, no los síntomas

Hasta ahora la discusión sobre el déficit fiscal ha parecido etérea y eterna. Básicamente se esta discutiendo cómo aumentar los ingresos del Gobierno para poder cubrir el faltante de recursos. Los síntomas son claros, el flujo de caja de corto plazo del Tesoro Público es negativo y hay que captar semanalmente para cubrir los gastos. Esta necesidad inmediata y la ausencia de alternativas de financiamiento del Gobierno incrementan las tasas de interés.
El problema de flujo de caja actual ese debe en parte a los vencimientos de deuda durante el año. En 2012, en colones esto equivale a una tercera parte de la deuda interna total. Durante este año el Ministerio de Hacienda debe renovar cerca de ¢1,5 billones (millones de millones) por concepto de bonos que vencen; y colocar nueva deuda por alrededor de ¢1 billón, que representan el 5% del PIB de déficit estimado para este año.
Esto equivale a captar poco más de ¢200 mil millones mensualmente o ¢10 mil millones diarios. De esta forma se compromete el acceso al crédito del resto de la sociedad.
Más preocupante aún, resulta el hecho de que en las ultimas subastas el Gobierno mayoritariamente a captado a corto plazo, con vencimientos antes de final de año. De esta forma se acumulan más necesidades de financiamiento para la segunda parte del año, no solamente por el creciente tamaño de la deuda -por si sola- sino que por el componente de intereses que ahora se ira incrementando. No es que el Gobierno este propiciando esto por gusto o estrategia. ¿Quién en su sano juicio invertiría a largo plazo cuando es evidente que las tasas de interés están subiendo? No seria de extrañar entonces, que el Gobierno deba recurrir en las próximas semanas o meses a financiamiento de corto plazo directamente del Banco Central de Costa Rica, por medio de Letras del Tesoro.
Pero el problema fundamental no es solo el ingreso, sino que de gasto público y de reducido potencial de crecimiento de la economía. La forma más clara de salir de deudas es trabajar más y ajustar los gastos a la realidad. Abstraerse de esta realidad es autoengañarse. Ahora se está comprando tiempo, pero esa estrategia se vuelve progresivamente más cara. Se debe plantear una agenda de definición de gasto -tamaño, eficiencia, control- y de crecimiento de largo plazo, de la mano con el aumento de los impuestos para que se alcance un resultado creíble y realista. Sino, vamos a tener que volver a discutir este problema una y otra vez.
Si existe un problema fundamental, entre mas rápido se ajuste mejor será el desempeño económico de largo plazo. En Costa Rica se ha ido muy lento, atacando regularmente los síntomas y dejando de lado los fundamentos.

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