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Viernes 15 Febrero, 2013

Hay actores sociales que impulsan la igualdad y la equidad; pero hay otros que refuerzan el patriarcado y la violencia machista


Reproducir la equidad

En las últimas semanas y a raíz de una nota publicada en un medio de comunicación que titulaba “Laura cierra puertas a mujeres”, me he hecho una serie de preguntas que, pienso, deberíamos reflexionar como sociedad.
¿Alguna vez nos hemos preguntado después del gobierno de un hombre si otro hombre tendría la capacidad y posibilidad real de llegar a ser Presidente de la República? ¿Acaso alguna vez hemos cuestionado la labor de un Presidente por el simple de hecho de ser varón? ¿O nos interesó alguna vez en el pasado, enfatizar el sexo biológico de algún precandidato para determinar si votaremos o no por él?
Incluso, este tipo de cuestionamientos suenan irracionales y fuera de toda lógica. Sin embargo, se están utilizando en este momento para “medir” la intención de voto y valoración de la ciudadanía sobre el trabajo de una mujer: la Presidenta de la República.
Esto es preocupante en muchos sentidos. Primero, porque se incentiva la división sexual del trabajo y se resalta el hecho de que una mujer llegara a ser presidenta, como algo extraordinario, de supervisión continua y de análisis obligado. ¡Parece que el sistema patriarcal tiembla ante el liderazgo de una mujer empoderada!
Por otra parte, se percibe una insistente necesidad de ciertos actores sociales, por ligar la valoración y percepción que tiene la ciudadanía sobre el desempeño de la Señora Presidenta, con su condición de género. Esto es insólito, y nunca en nuestra histórica independiente y democrática había ocurrido.
Pero además, se refuerza en el imaginario social que la posibilidad de que otras mujeres alcancen altos cargos de elección popular, está condicionado al buen o mal desempeño que realicen las féminas que van conquistando esos lugares; en lugar de visibilizar las trabas y paredes que tenemos las mujeres que incursionamos en la política, como son: el techo de cristal, el acoso político, el machismo partidario, la falta de sororidad, por mencionar algunos.
Como puede apreciarse, no es cierto que doña Laura Chinchilla les cierre las puertas a las mujeres, al contrario, las ha abierto desde el momento en que decidió luchar por llegar a la Presidencia de la República.
Lo que sí es cierto es que hay actores sociales que impulsan la igualdad y la equidad; pero hay otros que refuerzan el patriarcado y la violencia machista.

Siany Villalobos Argüello
Subjefa fracción PLN