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Jueves 27 Marzo, 2014

Confío en que los poderes del Estado y ministerios entrantes, tendrán un plan B mucho más sólido: un verdadero modelo de desarrollo económico local


Renta media

Los promedios, los puntos medios, los centros, tienden a recoger —teóricamente— una buena foto de sus extremos y demás componentes.
En términos metafóricos, bajo el supuesto de racionalidad, siempre preferiremos ser un “punto medio”, antes que conformar el grupo de los menos favorecidos, aunque claramente ese aún no sea el “mejor de los mundos”.
En el caso de los países, el alcanzar la clasificación de renta media-alta, caso costarricense, aunque es un muy buen avance, no debe entenderse como un factor facilitador para llegar al desarrollo. Muchas veces, plantea en su lugar, retos exponenciales para alcanzar este objetivo.
Lo que sí tiene claro un país en “este punto” es que a pesar de muchos privilegios que se pierden al ser reconocido como tal: se le tiene mucho más miedo a pisar de nuevo ese terreno “viejo conocido” que a enfrentar lo “nuevo por conocer”.
Este martes, el ministro de Trabajo, Olman Segura, en su participación en la conferencia EUROsocial sobre cooperación realizada en Bruselas, dijo que “si un país se esfuerza para salir adelante y va mejorando en sus ingresos per cápita, eso no significa que se resolvieron todos sus problemas”.
En efecto, el que se deje a los países de renta media-alta fuera de las cooperaciones, genera una gran distorsión principalmente para aquellos países que históricamente han recibido mayores flujos de cooperación internacional.
Pero, decir en un foro de esta magnitud que la limitación de cooperación “es de alguna manera un castigo”, antes que tener efectos positivos para el país, viene a demostrar la “poca” o más bien “nula” planificación prevista por Costa Rica ante un escenario como el que se materializó el pasado lunes (día en que la Comisión Europea (CE) presentó su paquete de ayudas al desarrollo en América Latina para 2014-2020, periodo en el que por primera vez ciertos países de renta media-alta, como Costa Rica, no podrán beneficiarse de ayudas bilaterales, ya que la UE se centrará en los estados más pobres).
No pongo en duda el impulso que da la cooperación internacional a cualquier país, ellos conocen nuestros grandes problemas de desigualdad, pobreza, desempleo, finanzas públicas, infraestructura… lo que sí siembra dudas es por qué, como por efecto dominó, gobiernos tras gobiernos no han sido capaces de mejorar esos indicadores pese a la brecha creciente del déficit, respaldado por un amplio gasto que cuando uno analiza los indicadores lo justifica con creces, pero cuando ve los resultados se decepciona de la gestión…
Claro: si esto pasaba con cooperación, no quiero ni imaginarme lo que nos espera.
Para cerrar con broche de oro el señor Ministro dijo: “Creo que Costa Rica es uno de los países que, con cooperación como esta, más rápidamente puede llegar a ser un país desarrollado”… entiendo que su posición en este foro era tratar de “reversar” la decisión de la CE con respecto a la asignación de cooperación hacia Costa Rica; pero confío firmemente en que los poderes del Estado y ministerios entrantes, tendrán un plan B mucho más sólido: un verdadero modelo de desarrollo económico local.

Alejandra Esquivel G.
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