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¿Reformar la Asamblea Legislativa

David Gutierrez [email protected] | Martes 17 abril, 2012



¿Reformar la Asamblea Legislativa?


El país invierte mucho dinero en el funcionamiento de una Asamblea Legislativa que es cada vez más decadente e inoperante.
Esta situación normalmente se atribuye al Reglamento Interno, pero existen otros dos problemas: el sistema de elección de diputados y el funcionamiento del departamento de servicios técnicos.
Sin embargo, es claro que el Reglamento Interno es uno de los principales problemas de la Asamblea Legislativa por ser obsoleto y requiere mucho más que arreglos cosméticos.
El cambio más importante es establecer plazos máximos para la votación de los proyectos de ley. La democracia consiste en dialogar y negociar, pero tiene que haber un final en el que las mayorías prevalezcan.
Lamentablemente, en la actualidad las minorías atrasan proyectos de importancia nacional por medio de prácticas dilatorias e irresponsabilidad. Además, en congruencia con la tecnología y practicidad modernas, se debe acortar el uso de la palabra e implementar el voto electrónico.
En segundo lugar, es importante modificar la forma de elección de los diputados, ya que los problemas inician desde este proceso de votación “en bloque” y no de forma directa por cada uno de los aspirantes. Esto lleva a que los electores terminemos votando por candidatos que no necesariamente queremos que nos representen, pero que están mejor ubicados dentro del bloque de elegibles que presentan los partidos políticos.
Finalmente, todos somos testigos del mal producto que sale de la Asamblea Legislativa. Luego de una enorme inversión en tiempo, recursos y dinero —muchas veces acompañado de verborrea y escándalo político— la Sala Constitucional anula las leyes que se aprueban, como sucedió recientemente con la Ley de Tránsito y el Plan Fiscal. En otras ocasiones, la legislación aprobada carece de fuerza o recursos para su implementación. Algunas otras, como la Ley de Banca para el Desarrollo, no funcionan porque la redacción es confusa o no quedan claros los roles de las diferentes instituciones del Estado.
Con ello, se desaprovecha toda la inversión que hacen los costarricenses para pagar los salarios y gastos de la Asamblea Legislativa. Además, la mala gestión, ineficiencia y pésimos resultados de la institución dañan la imagen del Estado y afectan la moral nacional.
Por todo esto, y a juzgar por los productos finales de años recientes, pareciera urgente y necesaria una renovación de los departamentos relacionados con asesoría técnica en el Congreso.
Si para algunos señores diputados es tan complicado aprobar las reformas sobre estos temas en la actual gestión legislativa porque sienten que estarían entregando sus armas para poder obstaculizar y retrasar, ¿no podrían al menos aprobar las reformas a las leyes y reglamentos a partir de mayo de 2014? De esta forma no se ven afectados en sus cuestionables intereses y el país sí saldría altamente beneficiado con procesos más eficientes, transparentes y modernos.

David Gutiérrez
[email protected]


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