Nuria Marín

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Lunes 31 Enero, 2011


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Reforma al ciclo lectivo


El Ministro de Educación Leonardo Garnier anunció el interés de explorar cambios en el ciclo lectivo para pasar a un sistema de trimestres así como a una reestructuración del disfrute de vacaciones acorde con el nuevo ciclo lectivo.
Así, el número de semanas que actualmente disfrutan a fin y mediados de año será redistribuido de tal manera que se dispondrá de tres semanas a la conclusión de cada trimestre.
Desde el punto académico dicha reforma pareciera tener sentido pues los programas de estudios se manejan por trimestres pero el calendario por semestres, lo que significa que el segundo trimestre queda “partido por las vacaciones” lo que para los estudiantes y profesores no pareciera ser lo mejor.
La medida podría dar mayor valor agregado a los 200 días, una meta muy valiosa a la que no terminamos como país de darle provecho pleno. Sobran ejemplos de instituciones que exigen asistencia a fin de año para cumplir con el requisito.
Aplaudo el esfuerzo para combatir la deserción, ese mal nacional que condena, a un importante porcentaje de nuestros jóvenes que no concluye la secundaria, a la pobreza y que los expone a la vez al consumo de drogas y la delincuencia.
Quedan sin embargo algunas preocupaciones que hago con ánimo constructivo. La primera es el impacto que tendrá para los educadores esta medida, en su carga de trabajo así como el desgaste natural a su salud por la nueva distribución del ciclo lectivo y el incremento de responsabilidades durante el periodo de vacaciones.
Otro tema importante es el impacto que podría tener en los bolsillos de los padres y madres de familia al tener que incurrir en los onerosos gastos de útiles, uniformes y demás típicos del inicio del año, no más terminando diciembre. La famosa cuesta de enero más acentuada aún, podría significar para algunas familias no enviar los muchachos al colegio.
En el caso de colegios privados quienes tendrán libertad de escoger o no el nuevo sistema, genera desde ya preocupación que esta medida incremente los costos de manera adicional (pago de más meses y transporte entre otros) en momentos en que ya hay temor por el potencial impacto del nuevo paquete fiscal.
Lo que me resulta muy refrescante en un país que muchas veces le rehúye a la discusión, a las reformas de fondo o bien cae presa de pequeños grupos que defienden intereses, es que se estén planteando reformas sustantivas y que la propuesta de cambio haya partido incluso de un grupo de educadores y haya sido acogida constructivamente por las autoridades del Ministerio de Educación.
En el siglo del conocimiento nuestra apuesta país debe ser la inversión en la educación de calidad, en la innovación y el dar las herramientas a nuestros niños y jóvenes para que aprovechen las oportunidades. Como mínimo debemos trabajar por que todos nuestros jóvenes concluyan la secundaria, excelente semilla para un país de paz, justicia y prosperidad.

Nuria Marín