Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 3 Enero, 2017

Si quiero triunfar en la vida, debo aprender a definir mis metas y, sobre todo, aprender a aceptar el sacrificio que significa lograrlo

Reflexiones: ¿Cómo alcanzar los propósitos del año nuevo?

Un nuevo año que iniciamos todos con ilusiones, compromisos, metas, buenos deseos y propósitos. Cada uno dentro de sus distintos ámbitos y, sobre todo, en su entorno de vida cotidiano, tendrá diversas cosas que ha anhelado y que espera poder hacer realidad en este 2017. Una nueva carrera universitaria o posgrado, una aventura empresarial o laboral nueva, una nueva relación o un compromiso distinto con la existente; todo por supuesto, en función de mejorar, un plan de ejercicios nuevo, una ambición de ahorrar para poder adquirir un bien adicional, una casa, un carro, un viaje; estos y tantos otros propósitos que nos hacemos al iniciar el año. Todo forma parte de nuestros anhelos; cuyo propósito nos hace sentirnos mejor, frescos, fortalecidos, ilusionados en estos
primeros días de enero. Si estos primeros días de enero nos llaman a estos propósitos, entonces, ¿cómo hacer para mantener el ánimo, la energía, el compromiso y, sobre todo, nuestro enfoque en lo que queremos lograr?, les dejo unas cuantas ideas al respecto.

Una primera regla es planear lo que queremos hacer en un momento de pausa, con tranquilidad e involucrar en ello a nuestras mejores relaciones, esposa, hijos, amigos y personas que pueden ayudarnos a cumplir dichos propósitos. El comprometerse con nuestro entorno a cumplir una meta, ayuda a soportar el viaje, la parte más difícil para lograr un nuevo objetivo personal, laboral o empresarial es no caer presa del miedo, del temor o del aburrimiento, que significa enfocarse en lo que hacemos. Este compromiso debe de ser lo más realista posible, no debe ser una meta tan fuerte y difícil que termine por agobiarnos y llevándonos al fracaso, tampoco puede ser tan sencilla que se pueda cumplir sin tener que sacrificar o comprometer algo sustantivo, ya sea tiempo, recursos financieros o inclusive, dejar algo que nos gusta y que nos hace daño físico o espiritual. El secreto del éxito para cumplir con nuestros propósitos no está en dar pasos acelerados o saltar alto, es el compromiso cotidiano con nuestras metas lo que nos lleva a lograr lo que parece imposible. Lo conversaba con un hermano en estos días de fin de año, relacionado a la salud y la necesidad de cambiar nuestros hábitos y conductas, la verdadera forma no está en cambiar un día o dos, el secreto es aprender, poco a poco. a ceder nuestra ansiedad. En estos propósitos, enfocarse y concentrarse es lo más importante, con el tiempo el éxito en lo pequeño nos da mejor resultado, sabiendo que el año tiene 365 días y que es, el vivir uno a uno, lo que hace la diferencia.

Un segundo factor asociado al éxito es la rendición de cuentas apropiada y a tiempo. Mucho depende de lo que queramos hacer, pero si queremos cambiar una conducta o un hábito o tener un resultado en ahorro, estudio o relación personal; el secreto es valorar apropiadamente ¿dónde estamos?, definir una meta clara y medir, de forma consistente, nuestros resultados. Lo que no se mide y valora, es muy difícil de mejorar. Así que una vez que dijiste que vas a bajar tu peso, por ejemplo; recomiendo ampliamente comprar una pesa adecuada y ponerla en un lugar cercano a tu cama, recuerda pesarte al menos tres días a la semana, de lo contrario no tendrás idea de qué hace cambiar la báscula y de cómo, cada día cuenta en tu propósito. Pasa igual con las ventas en tu negocio, los cursos y/o notas de tus materias universitarias o las páginas de un libro, que debes publicar. La medición de tus metas o de tus propósitos es la mejor forma de darle seguimiento a eso que anhelas cumplir, imagina a quien quisiera acompañar a la selección nacional a Rusia, qué tal si decidiera iniciar una cuenta de ahorros hoy, de seguro le resultaría fácil y más llevadero el ahorro, que hacerlo en 2018. Es el resultado de poco a poco, día a día, lo que genera los recursos y hace que muchos, que parece no pueden darse ese gustillo, lo puedan hacer. Pero, si esperamos a ganar la lotería para ir a Rusia, seguramente nunca podremos acompañar a la Sele a un mundial.

A mis alumnos les aconsejo utilizar la técnica de la triple E, entusiasmo, energía y evaluación. Se trata de mantener al tope nuestro propósito, no caer presa de la desesperación o de la cotidianeidad. Si queremos hacer algo diferente y mejorar nuestra calidad de vida, lograr un propósito empresarial o laboral, únete con aquellos que en positivo te pueden ayudar a lograrlo, desde el grupo de “WhatsApp”, Facebook o de amigos o familiares, hasta conectarse con grupos de apoyo, si se trata por ejemplo de dejar una adicción o de emprender un nuevo reto de negocios. Siempre es bueno tener un viento a favor en tu camino, la vida en solitario es como: el ciclista que pretende subir la montaña o bajarla solo, tendrá que cortar el viento siempre y enfrentarse a la adversidad en solitario. Siempre la compañía correcta hace que podamos dar más de nosotros y avanzar con firmeza en nuestros propósitos. Algunas veces hacemos algo para entusiasmar a un amigo, familiar o vecino, y terminamos logrando lo que nunca pensamos era posible en nosotros, nunca corras solo si quieres triunfar. Eso me lo contó mi padre una vez que hablamos de cómo dejó de tomar licor, fue, según nos contaba, para comprometer a un amigo que tenía muy avanzada la enfermedad en el hígado, el resultado fue que mi padre dejó de tomar y eso por supuesto, nos dio gran felicidad a la familia y llenó de éxitos su vida personal y laboral.

En general, avanzar en un propósito o meta significa renunciar a otras cosas de menor interés en tu vida, aprender que nunca es posible tenerlo todo al mismo tiempo. Tenemos solamente 24 horas al día, por lo que debemos administrar nuestro tiempo, dinero y energías. Sacrificar algo a cambio de obtener lo que nos propusimos es fundamental para saber valorar nuestros logros. Si quiero triunfar en la vida, debo aprender a definir mis metas y sobre todo, aprender a aceptar el sacrificio que significa lograrlo. Así las cosas, la mejor forma de administrar el tiempo, el dinero y en general, nuestros recursos, es planificar y administrar correctamente los mismos. Un presupuesto anual, mensual y semanal de nuestro tiempo y recursos es necesario antes de enfrentar el año y los propósitos que nos hacemos. El que logra algo con poco, seguramente podrá lograrlo con mucho. Recuerda entonces presupuestar tus propósitos de forma realista y clara, sin excesos. El resultado no depende de cuánto gastes o qué tan grandes son tus recursos, recuerda que nuestro principal recurso es el tiempo, 24 horas al día, todos tenemos ese regalo de Dios. Si administramos bien eso que Dios nos ha dado, seguramente estaremos listos para lograr alcanzar nuestros sueños, aunque parecieran ser tan lejanos en el horizonte. Espero que de algo sirvan estas reflexiones, de mi primer columna del año. Que tengan de mi parte y de mi familia, un feliz y próspero año 2017.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com