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Sábado, 19 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


Reflexiones: Algunas medidas para no quebrar mi empresa personal

Leiner Vargas [email protected] | Martes 04 junio, 2019


Nuestros sistemas de pensiones viven una de las mayores tensiones de la historia. Ya no sólo tenemos un ajuste sustantivo en nuestra pirámide poblacional, haciendo que los adultos y adultos mayores superen sustancialmente a los jóvenes cotizantes en los sistemas de pensiones, sino que hemos pasado a tener casi la mitad de la Población Económicamente Activa PEA, en una condición de informalidad. Esto significa que dependemos cada vez más de menos cotizantes para sostener los regímenes de pensiones. Si las cosas continúan así por mucho tiempo, la quiebra del sistema de pensiones será inminente.

Si a lo anterior agregamos un 13% de la PEA entre desempleados y desalentados en el mercado de trabajo, tenemos un panorama crítico para las reservas de pensiones y para cualesquiera de los sistemas, ya sea el de la CCSS o las alternativas al mismo. Más de 330 mil personas desempleadas que están perdiendo sus cotizaciones y cerca de un millón de costarricenses que deberán buscar alternativas para su vejez, dado que la informalidad es una solución de corto plazo que afectará su condición en la época de adultos y ancianos.

Se advierten en el corto plazo cambios importantes en los regímenes de pensiones, dado que es imposible financiar un esquema como los existentes sin un aumento en la cuota, una disminución en los beneficios y una extensión en el número de años en que tendremos opción para pensionarnos. Este fenómeno se pone aún más crítico cuando el empleo generado en los últimos años es 80% informal y tan sólo un 20% es un empleo de calidad formalizado. Esto significa, a mediano plazo, menos cotizantes en proporción de quienes están pensionados y como tal, menos ingresos y mayores problemas para pagar pensiones dignas y a un tiempo razonable de la vida. El futuro es entonces mucho más gris de lo que podríamos imaginar quienes nos trasladamos a la CCSS hace 20 o más años.

Me preguntan seguido ¿qué podemos hacer en las actuales circunstancias? Quisiera dejarles algunas recomendaciones básicas para quienes estamos aún con un trabajo digno y en condiciones de tomar medidas, dado que nos faltan suficientes años dentro del mercado laboral para hacerlo. La primera, crear un fondo de retiro alternativo, es decir, un mecanismo de ahorro adicional para compensar la pérdida en la cesantía de 8 años, producto de los cambios que motivó la Sala IV y los cambios en nuestra futura pensión, considerando los ajustes previstos que se darán en los próximos años.

Según mis cálculos, los montos de ahorro voluntario deberían de sumar al menos un 5% del salario adicional, siempre que estemos a más de 10 años de pensionarnos, si la expectativa de pensión es más pronta, debería ser de más del 5% y hasta un 10% del salario al menos. La segunda propuesta es eliminar mis tarjetas de crédito y dejarme solamente una o dos tarjetas de débito, esto parece un ajuste menor pero no lo es. Esta medida sería importante para evitar endeudarme en una coyuntura más allá de mis ingresos esperados, lo que podría poner en peligro las finanzas personales. Tercero, si tengo muchas deudas en lugares diferentes, tratar de llegar a un acuerdo para juntar todas mis deudas en un solo lugar y con una entidad que me deduzca del salario la cuota. Cada quién sabe como anda en materia de deuda, lo prudente es tener una readecuación una sola vez, evitando volver a tomar deudas en distintas organizaciones financieras. Cuarta medida, busque nuevas formas de ahorro, almorzar en la oficina llevando el almuerzo desde su casa, negociar uno o dos días de teletrabajo para eliminar el gasto de pasajes o de gasolina y parqueo. Reducir sus gastos superfluos, evitando andar efectivo en su mano o andar estrictamente lo necesario.

Estas medidas nos darán el alivio financiero que esperamos en nuestra edad madura, nos permitirán crear una cultura de ahorro y de previsión, para evitar ser una víctima más de la improvisación o de la crisis económica. Debemos recordar que no necesariamente tiene más el que gana más, sino quién ahorra y administra mejor sus recursos. Espero esto les sirva a mis lectores para tener más tranquilidad ante la adversidad que se avecina y pensando en su vejez.


Dr. Leiner Vargas Alfaro

Economista

www.leinervargas.com







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