María Luisa Avila

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Jueves 5 Enero, 2012


Tricotomía
Redes sociales y su impacto

Más de un millón de ticos ingresan a Internet con regularidad. El número de usuarios pasó de 424 mil en el año 2000 a 1,2 millones a finales de 2009, según UNIMER. Casi medio millón de personas son usuarios diarios, con gran diversidad etaria. El uso de redes sociales se ha convertido en una rutina, lo cual ha generado una amplia comunidad que interactúa, comparte, opina, critica y establece lazos que crecen con el tiempo. Al igual que en la vida cotidiana de interacción persona-persona, en el mundo virtual se da todo tipo de personajes, algunos más populares que otros, más profundos y críticos.
En la comunidad virtual nacional, sobresale un personaje muy especial, el Chamuko, el cual ha resultado un verdadero demonio para muchos. Sobresale por su ingenio, sus excelentes fotomontajes, su capacidad crítica, la cantidad de información que maneja y por una característica interesante, siempre presenta las dos caras de la moneda. Muchos creen que el Chamuko es el nombre colectivo que varias personas utilizan, a lo mejor es un recordatorio de que de ángel y demonio todos tenemos un poco, y por ende nos identificamos con algunas características de este popular personaje. Sus reportajes y las denuncias en su página El Infierno en Costa Rica, le han valido reseñas en los principales medios de comunicación tradicional, incluido el informe de prensa de Casa Presidencial. Podemos no estar de acuerdo con el Chamuko en algunas cosas, pero debemos reconocer que no pasa inadvertido.
La pregunta obligada debe ser: ¿Qué ha generado este fenómeno? Podemos especular y decir que los usuarios de Internet quieren un periodismo diferente, menos tradicional, que consideran más independiente, ejercido por la ciudadanía común y corriente sin formación periodística, o bien que la cercanía virtual genera confianza e intereses compartidos. Sin importar la causa, es un fenómeno que no debe dejarse pasar por alto y que amerita análisis para entender mejor la dinámica de parte de la sociedad costarricense. Por ello no es casual que el V Informe “Hacia la Sociedad de la Información y el Conocimiento en Costa Rica, 2010” haya planteado que “las Redes Sociales reflejan la dinámica de interacción entre individuos, grupos e instituciones en un intercambio dinámico, la información será provista por los usuarios y no por los servidores.”
Estar en la web ya no es opcional, forma parte de nuestra cotidianidad, como le oí decir una vez a mi buen amigo Roberto Gallardo: “es pasar por el barrio, a saludar a los amigos y enterarse de las noticias”. Esta participación no debe ser aleatoria, sino estructurada y cuidadosamente ejecutada, para que responda a la creciente necesidad de estar bien y correctamente informado.
No todo lo que se divulga en la web es cierto o correcto, como tampoco lo es en los medios tradicionales de información, el sesgo siempre va a existir de ahí que saber discriminar, investigar y formarse un criterio propio siempre será fundamental.

María Luis Avila