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Martes, 11 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Recuperemos el sano equilibrio

| Viernes 21 octubre, 2011




Continúan las carencias en sociedades que aún viven como si las innovaciones, de las cuales deberían haber surgido nuevas y dignas posibilidades de empleo, no existieran

Recuperemos el sano equilibrio

En medio de una huelga general en Grecia, convocada por los sindicatos mayoritarios de los sectores privado y público, el parlamento griego aprobó ayer las medidas de austeridad que debía tomar si quería obtener el segundo paquete de rescate de la ayuda financiera internacional.
Esas medidas incluyen, además de cerca de 30 mil despidos del sector público a partir del próximo año, el recorte de las pensiones, de los salarios y un aumento en los impuestos.
La difícil situación en Grecia transcurre mientras el movimiento no violento de los indignados se va globalizando y pareciera consolidarse como una fuerza no política, pero firme en manifestar su fuerte malestar ante un sistema que en su opinión no mejora la calidad de vida de las personas sino que, por el contrario, profundiza cada vez más la brecha entre ricos y pobres y genera mayor desempleo.
Cada quien tiene su personal motivo de indignación, pero unidos parecieran realmente constituir la masa que Stéphane Hessel, autor del libro “Indignaos”, sugería para convertir en realidad su frase “Crear, es resistir. Resistir es crear”.
El descontento es generalizado. Son muchas las cosas en crisis: los más importantes valores éticos, la decencia y honestidad en la clase política, el sentido solidario entre los que más tienen, entre otras. Se incrementan el desempleo y una falta de justicia social que despoja a muchos de los elementales derechos humanos e impide producir en paz.
Curiosamente, lo que llevaría a una mejora serían las nuevas fuentes de trabajo que podrían surgir por la innumerable cantidad de descubrimientos e innovaciones de los últimos tiempos sumados a la gran cantidad de dinero acumulada.
Sin embargo, continúan las carencias en sociedades que aún viven como si todas las innovaciones, mediante las cuales deberían haber surgido ya nuevas y dignas posibilidades de empleo, no existieran.
La gran pregunta es, entonces, ¿por qué existiendo ya las modernas herramientas para construir el mundo nuevo, puesto que ya los científicos y tecnólogos hicieron su parte, las cosas siguen como están?… ¿Qué es lo que falla?… ¿Qué dejó la sociedad olvidado en el camino que deba recuperar para reinstalar un sano equilibrio que beneficie a todos?