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Miércoles 3 Septiembre, 2014

La inversión en sistemas solares se recupera en menos de cinco años y tiene vida útil superior a 25


¿Quién invierte en energía solar?

En Costa Rica, las primeras personas en invertir en paneles solares fueron extranjeros que pagaban unos $1.000 por paneles de 20 o 50 watts. Esa disparidad desmotivó a las personas, sobre todo cuando el país tuvo un clima con lluvias y energía muy barata.
Gracias a esas personas, gobiernos, ejércitos y a la misma NASA que utiliza paneles para satélites y estaciones espaciales, la bendición de las economías de escalas permitió que los precios de los paneles descendieran de $76,67 watt en 1977, a $0,74 watt en 2013.


Dados los antecedentes, es de suponer que hoy día quienes invierten en sistemas solares son personas solventes y las grandes empresas, sobre todo los grandes consumidores de energía, ACOGRACE, pero no.
La realidad es que las personas asalariadas y las pequeñas empresas son las que ya empezaron a modificar su matriz energética, tanto para disminuir su facturación mensual, como para prevenir, en caso de racionamiento, no quedarse sin fluido eléctrico, como sucede durante los últimos años en zonas fuera de la GAM y en grandes distritos bajo el pretexto de “mantenimientos programados”.
Lo anterior tiene varias explicaciones: primero, conformismo a seguir pagando altas tarifas. Además de los cuestionables costos, el incremento en las tarifas refleja el déficit energético que hay en el país. Castigar el precio es una forma para desmotivar el consumo y así minimizar el déficit.
Segundo, falta de información. Las personas no saben de la posibilidad de instalar la energía solar y quienes saben desconocen las opciones disponibles —al llegar a suponer que son equipos muy costosos, complicados— y que lo pueden hacer de forma gradual.
Tercero, hay empresas que abusan con los precios, por lo cual un cliente puede encontrar diferencias de 1 a 4 para un mismo sistema.
Cuarto: la tendencia a comprar plantas eléctricas que utilizan combustibles para usar en caso de falta de fluido. En términos financieros, es la peor decisión: es un gasto por un activo que no se usa y cuando lo hacen, deben gastar en combustibles, que además provocan ruido y humo.
En cambio, la inversión en sistemas solares se empieza a recuperar desde el primer día de la instalación, no produce ruido ni humo, tiene una vida útil superior a 25 años y en promedio, la inversión se recupera en menos de cinco años con las tarifas actuales (en menos tiempo a medida que las tarifas sigan subiendo).
El ahorro es tan evidente, que los inspectores llegan para verificar si la persona no está haciendo algo ilegal. Y claro, invertir en un sistema con baterías es el ideal a conseguir, tanto por el ahorro como por el confort que brinda la independencia energética cuando falta electricidad en la noche.
Los paneles solares datan del “efecto fotovoltaico” de Henri Becquerel, lo cual llevó a Charles Fritts a desarrollar en 1893 la primera célula solar real y Russel Ohl, en 1941 patentó las primeras células solares de silicio del mundo, lo cual permitió empezar a producir paneles solares en 1954.

Luis Guillermo Quesada Sibaja