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Miércoles 20 Junio, 2012

¿Quién hace la antipolítica?

Don Luis Paris Chaverri comenta en su artículo sobre la antipolítica: “Investigaciones judiciales, renuncias, allanamientos, despidos, levantamiento de inmunidades, son las noticias que nos sobresaltan a diario”. ¡Indudablemente! Sin embargo, la antipolítica la hacen los mismos políticos, funcionarios públicos, partidos políticos y dirigentes con su desfachatez y corrupción, que provoca a los pueblos pensar en medidas drásticas para combatirlos.
Pero se equivoca don Luis al confundir “Tomar las armas”, “Golpes de Estado” y cualquier otra forma de violencia con “No votar”. No votar es la fórmula más ingeniosa y a su vez la más efectiva, la más simple y la menos costosa de castigar a los corruptos, y es la única “arma” moral que hoy en día tienen los pueblos para manifestarse. Sería el único camino para deshacer la corruptela sistematizada y empezar de nuevo.
Un sistema sin controles y realmente imposible de controlar, ha permitido que los políticos, todos sin excepción, hagan de las suyas, y la Democracia Representativa, herencia de los abuelos que funcionó a medias hace muchos años, pasó a ser Democracia Delegativa, donde unos cuantos se adueñaron del poder que inocentemente les delegamos a través del voto irrazonado; a tal punto que no le dan razones a nadie del cinismo y descaro con que actúan, ni tienen por qué darlas ya que el sistema los protege.
La trocha de la indignidad, las estafas para cobrar millones de los costarricenses de la deuda política ante el TSE, y un etcétera que llegaría a Panamá, son acuerdos y negocios políticos muy bien documentados y largamente planeados que solo la moral de un pueblo informado y pensante los puede evaluar e impugnar.
El peligro no es que “hábiles demagogos” lleguen al poder, como alega don Luis. Lo peligroso es seguir legitimando a quienes ejercen la nefasta “profesión” de imponernos su opinión.
Y recuerde que el menos malo sigue siendo un mal. Mejor votemos por “Ninguno”, lo que les envía este claro mensaje a todos los políticos: renuncien o dejen de aspirar a tener poder sobre otras personas, vayan a ganarse la vida honradamente fuera de la política y déjennos en paz.
¿Cómo atacar a los corruptos? ¿Tiene usted honorable ciudadano(a) otra arma a su alcance que pueda sustituir al no votar? ¡Piénselo! Un sistema agonizante, carente de toda virtud, razón moral y aptitud, terminará por ahogarse; pero eso solo puede lograrse con un cambio de actitud: con solo restarle apoyo, sin guerras ni sacrificios, sin horribles fratricidios, sin destrucción ambiental, sin guerrilla antiestatal y sin héroes en presidios.

Alvaro Cordero Yannarella