Ennio Rodríguez

Ennio Rodríguez

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Martes 13 Junio, 2017

¿Quién ganó en el Reino Unido?

La Primera Ministra arriesgó su cómoda mayoría con la esperanza de consolidar un bloque mayor en el Parlamento. El resultado fue la pérdida de su mayoría con 13 asientos menos en el Parlamento, mientras que los laboristas ganaron 33 asientos y el Partido Nacionalista Escocés perdió 19. Los conservadores no tienen la mayoría y deberán intentar alguna coalición o alianza con algún otro partido si quieren formar gobierno. El liderazgo mismo de Theresa May se está cuestionando, aunque no hay ningún sucesor evidente. En muchos lugares, particularmente entre los seguidores de Bernie Sanders, se ha leído el reciente resultado electoral del Reino Unido como una victoria de la izquierda anti-globalizante y estatizante. Cabe mencionar que, Corbyn, el líder laborista, es conocido por su apoyo a Fidel Castro y a Chávez, y se le atribuye un origen marxista. ¿Ganó entonces la izquierda radical con planteamientos que recuerdan el mundo de los setentas? Corbyn, efectivamente había llevado al Partido Laborista a planteamientos más cercanos a Michael Foot que a Tony Blair, y muchos le auguraron un fracaso electoral. Las urnas revelan su fortalecimiento.

Pero las ideologías del siglo pasado no son, metodológicamente, una buena aproximación a las realidades del siglo XXI. Si bien es cierto que los jóvenes no recuerdan la caída del muro de Berlín y el fracaso soviético, no necesariamente acompañan a aquellos que siguen añorando la solución estatista. No obstante, muchos jóvenes, insatisfechos con el statu quo, se sintieron atraídos hacia Corbyn como el candidato “anti-establishment”. La prensa conservadora desató una guerra analógica, pero sus ataques fueron contraatacados en el mundo digital, muy bien manejado por los laboristas. Así Corbyn apareció como el candidato protesta de los jóvenes y aglutinó algo del enojo de quienes se han empobrecido en las últimas décadas. A su vez, logró mantener el apoyo de parte de la base trabajadora al no dar opiniones firmes sobre el Brexit y los habitantes de las metrópolis mantuvieron su fidelidad laborista. Definitivamente Corbyn, quien parecía arrinconado y sin opción de poder, consolida una posición interesante hacia el futuro.

May por su parte, es responsable del segundo fiasco en el pasado reciente de parte de los conservadores. Primero fue el error de cálculo de Cameron con el referéndum con el que pretendió acallar la disidencia interna del partido y terminó lanzando al Reino Unido a la aventura del Brexit y, ahora May, dilapidó su mayoría en el Parlamento y tres años de gobierno. En el muy corto plazo, intenta negociar con el Partido Unionista de Democrático de Irlanda que representa posiciones muchas de las cuales los conservadores han pretendido alejarse en años recientes. No le será fácil. Además, su liderazgo está siendo cuestionado dentro del partido. Su plataforma política basada en más austeridad y un Brexit “duro”, quedaron sin legitimidad. ¿Quién pudo haber pensado que podrían atraer a los jóvenes con esos planteamientos?

The Economist plantea una explicación del alineamiento político del Reino Unido bien alejado de las categorías de izquierda y derecha del siglo XX basadas en divisiones de clase. Propone dos factores: la división regional y los valores. Regionalmente, el apoyo a los laboristas vino de las grandes urbes particularmente prósperas, las ciudades universitarias y resultados más dispares en los barrios de las clases trabajadoras; mientras que los conservadores mantuvieron las zonas rurales, especialmente las más adineradas, se adentraron en las zonas posindustriales urbanas que abandonaron a los laboristas y perdieron zonas urbanas prósperas. Los valores, por su parte, vienen a unir clases diversas. Los laboristas se presentan más cosmopolitas, opuestos al Brexit, propensos a la compasión y aceptan la multiculturalidad; mientras que los conservadores se sienten más afines con la sospecha de los extranjeros, partidarios de la autodeterminación y con mayor fervor patriótico. Así los estudiantes son afines a los abogados millonarios y trabajadores de ferrocarriles; y, por su parte, los aristócratas rurales comparten valores con los trabajadores que perdieron sus empleos industriales. El panorama político del Reino Unido se acerca al de Estados Unidos con sus divisiones geográficas y de visión del mundo. En ambos casos, las diferencias parecen irreconciliables.

Por su parte, en Francia, Macron, el “outsider” (con respecto a los partidos políticos tradicionales) acaba de ganar una victoria indiscutible en las elecciones para la Asamblea Nacional (entre 390 y 430 miembros de un total de 577). En Francia, el enfrentamiento contra el “establishment” vino desde el centro. En Estados Unidos el ataque vino desde la derecha populista. En el Reino Unido, desde la izquierda, pero ¿quién ganó en el Reino Unido? De momento sabemos que la austeridad y el Brexit duro perdieron. ¿Habrá espacio para negociar un Brexit sin salirse del Mercado Único?, en cuyo caso ganarían los británicos, todavía no sabemos. Tanto en Francia como en Estados Unidos y el Reino Unido los votantes han demostrado su insatisfacción con el statu quo. En el caso de Francia, Macron ha logrado liderar una campaña basada en el optimismo y políticas centristas, y ha redefinido el mapa electoral. Queda la duda si un centro no polarizante y optimista tienen espacio en el futuro político de Estados Unidos y del Reino Unido.