Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 15 Octubre, 2015

Costa Rica precisa cambios urgentes. No entiendo por qué antes de hacer algo, toca esperar a que la cosa estalle

“Quedamos en eso”

“El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes”. Winston Churchill nació en 1874, murió en 1965 y, 50 años después de su muerte, su frase sigue recreando una realidad paralizante de la que los costarricenses no fuimos eximidos.
Cada día, en el mundo hay cientos de CEO caminando hacia un trabajo que les frustra la vida; miles de colaboradores que se quejan porque en sus empresas no son felices, millones de políticos invernando por el sueldo del mes… mientras tanto, el ser humano sigue sin advertir su responsabilidad social en el juego constante entre ser útil y ser importante.
Nadie le paga a nadie para cumplirle el sueño de ser importante. En una empresa, en un gobierno, se contrata gente para que sea útil. Si esa gente no está dispuesta a ser útil, es mejor que se vaya, manteniendo su dignidad, y no con la conciencia de la mediocridad en vilo. No solo roba aquel que saca en “un bolsillo” o en “un camión” algo que no le pertenece, sin consentimiento del dueño. También roba quien adrede baja su rendimiento en un trabajo, quien consistentemente dedica su tiempo laboral a atender cosas ajenas a su empleo, quien no atiende las cuestiones prioritarias y urgentes de su puesto, a sabiendas del daño que ocasiona a dueños y familias enteras de trabajadores que dependen de que la empresa avance por el sendero menos pedregoso.
Mi experiencia profesional en el ámbito político es nula; punto opuesto al terreno empresarial. Siendo consciente de las diferencias entre una y otra gestión, pero también de la responsabilidad productiva/de resultados que se tiene en ambas, me es inevitable poner sobre la mesa una apreciación de la que se ha hablado mucho, pero se hace poco: “con politiquería tradicional no se resuelve nada”, dicen algunos; “el presidente de turno no sabe ni donde está parado”, dicen otros; “los políticos son unos corruptos”, dice la mayoría… Lo cierto es que “en general”, a medida que pasa el tiempo, los problemas del país se robustecen, y para muestra, un botón: la inseguridad ciudadana, y en Costa Rica seguimos criticando lo mismo de siempre y sin hacer nada al respecto.
Como filosofía empresarial he adoptado el siguiente compromiso: “reflejar al menos un resultado positivo, por área, por semana”… Aunque no les niego que un martes o miércoles cualquiera “a modo de broma” desafiamos frases como esta: “Ok, quedamos en eso”… ¿Saben qué significa “eso”? Significa “nada”, es como si el acuerdo hubiese sido: “Ok, quedamos en nada”… Entre “sonrisas” por la broma, toca subrayar ahí mismo el resultado al que debemos llegar esa semana.
Creo que a nivel político y, para ser más concretos, a nivel de Asamblea Legislativa nos estamos enfrentando a dos situaciones tangibles:
1. Tenemos sentados en esas 57 sillas a personas que en un porcentaje sumamente significativo quieren ser “importantes” y no “útiles”. Muchísimos de ellos no tienen la capacidad, llámese técnica, cultural, política, para analizar muchísimos de los proyectos que llegan a sus curules. Y lo más crudo de mi percepción es que creo que ellos son conscientes de eso, pero les gana la ambición por el “poder” y el espejismo de ser alguien “importante”.
2. El pueblo les clama resultados y ellos generalmente “quedan en eso”.
“Quedar en nada” y tener un montón de políticos que no se mueven para no perder su corona, tiene un costo mensual mucho más alto para el país, que el que representan los salarios de estos señores, señoras, sus asesores, amigos, hijos… pero ellos siguen quedando en eso. Señores políticos: les pagamos para ser útiles. Costa Rica precisa cambios urgentes. No entiendo por qué antes de hacer algo, toca esperar a que la cosa estalle.

Alejandra Esquivel