Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 7 Enero, 2016

Las sociedades libres viven mejor, son más productivas y permiten a las personas desplegar mejor sus deseos y actividades

¿Qué queremos ser?

Es obvio que nuestra sociedad no puede seguir con el rumbo que lleva. Hay demasiados problemas, funcionamos mal, el Estado se come a la sociedad, se han confundido los derechos con los abusos, algunos creen que los derechos programáticos son iguales a los derechos de autodeterminación, subsidiamos el crimen, los salarios públicos se engullen las posibilidades de acción pública, en las calles cunde el asesinato, casi nadie está satisfecho con las políticas penales y penitenciarias, los juicios duran una eternidad, las calles están destrozadas, la infraestructura pública hace aguas, los presos no caben en las cárceles, la inseguridad jurídica y ciudadana es la norma, nuestro sistema educativo no nos llena de orgullo, nuestras municipalidades se debaten entre la abulia y la obstrucción, sobran leyes, faltan carreteras, abundan los impuestos, los presupuestos públicos no se manejan bien, ni siquiera sabemos llevarnos con los países vecinos, no hay fervor cívico, la comida está cara, la economía no va bien, la institución familiar sufre un evidente deterioro y, lo peor, muchos se aprovechan de lo mal que están las cosas.
Y no se trata de lograr un consenso absoluto. Con algunos nunca se logrará.
Lo que se debe hacer es un acuerdo general mayoritario razonable y adecuado para poner a nuestra sociedad en buen rumbo. Racionalizar el Estado, hacerlo eficiente, limitar los abusos, proyectar un buen funcionamiento de los servicios públicos y aplicar las políticas adecuadas, racionalizar la seguridad social para que sea justa, equitativa y sostenible, eliminar las gollerías y poner las instituciones al servicio de la sociedad. Es posible que haya que pasar por algunas indispensables reformas del aparato político electoral para mejorar la democracia. Hay que superar los miedos y aprender de quienes lo hacen bien.
Para ello es necesario entender qué es lo que se quiere y cuáles son los obstáculos. Asimismo, percatarse de quiénes están a favor de la sociedad y cuáles son los enemigos. Asimismo, hay que determinar un objetivo, diseñar aunque sea en esbozos un futuro aceptable y comprometerse con él.
Ayudará mucho aceptar cuáles son los problemas que tenemos, dónde están las causas y cuáles son las mejores vías para salir adelante. Este paso es indispensable. No se puede salir adelante arrastrando lastres y pesos inútiles.
Del mismo modo, es esencial comprender no solo que el trabajo es elemental para sacar adelante una sociedad, sino que debe ir acompañado de una adecuada integración internacional, normas jurídicas que protejan y estimulen la formación de empresas y centros de trabajo y el respeto a las reglas básicas de la economía. Sin ello, el trabajo será inútil. En este sentido, hay que percatarse de que la libertad no es negociable. Las sociedades libres viven mejor, son más productivas y permiten a las personas desplegar mejor sus deseos y actividades.
En el pasado fin de año vi mucho de lo que no quiero para mi país: inseguridad, mentira, espectáculos chabacanos, ineficiencia, inutilidad, abuso fiscal y frustración. Quiera Dios que el año nuevo nos depare la posibilidad de entendernos mejor y sacar adelante nuestra querida Costa Rica.

Federico Malavassi