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¿Qué dejó la Copa?
Una presentación más de lata que de oro, es el preámbulo a la Copa América

Una victoria 5 - 0 ante Cuba, la selección más mala de la Copa Oro, un sufrido empate a un gol ante El Salvador, una vergonzosa derrota 4 - 1 ante México y la eliminación en penales contra Honduras.
En síntesis, cuatro partidos, una victoria, dos empates y una derrota. Ocho goles a favor y seis en contra, eliminados en la segunda ronda y con un rendimiento del 41%. Reprobada.
Cuerpo técnico y jugadores asumen una responsabilidad compartida, que LA REPUBLICA analiza a continuación.

1. Ricardo La Volpe

O su verbo es demasiado complicado o los jugadores nacionales tienen grandes problemas de entendimiento, ya que en diez meses, con dos torneos oficiales, no se ve mayor avance, ni siquiera un sello de lo que desea hacer.
A La Volpe le hace falta compromiso país, trabajar más y pasear menos, dejar de visitar Argentina y México y si hacerlo con Limón, Puntarenas o Guápiles. Quitarse el dejo de superioridad, reunirse con los técnicos de los clubes, ir a los entrenamientos, visitar estadios, trabajar más allá de cuando está reunida la selección.
Es claro que es un gran entrenador, sus medallas están intactas, no se duda de su conocimiento, pero debe identificarse con su entorno y dejar de añorar los tiempos idos.

2. Los asistentes

Se evidencia que La Volpe no tiene un contrapeso, quien le diga no, quien le cuestione. Su comportamiento en el banquillo lo hace verse solitario, pocas veces su yerno, Flavio Davino, se le acerca y en el caso de Jafet Soto, mucho menos.
Alguien debe hablarle al oído, decirle cuando se equivoca y no solo avalar con la cabeza todas sus determinaciones. Como por ejemplo, para qué subir en una nube a Joel Campbell y apenas lo usó.
Urge recuperar a Ronald González, quien, como pocos, conoce al grupo, lo dirigió por más de un año y ahora La Volpe lo tiene totalmente marginado.

3. Los jugadores

Salvo Keylor Navas, el resto tienen nota reprobada como equipo. La defensa es fácilmente superable, con cero coordinación, desordenada y lo peor, falta de liderazgo. La juventud de algunos pasó la factura en un torneo de alta exigencia.
Los llamados a figurar fueron completos desconocidos, comenzando por Bryan Ruiz, quien de capitán solo usa la banda, ya que adolece de liderazgo en la cancha para enderezar el barco cuando se hunde. En el torneo no hizo ni un tiro libre y menos el penal, llamado a ser decisivo, ante Honduras.
Celso Borges no es ni contención ni creativo, se le mete delante de los defensas y pasa enviando balones de 45 metros a receptores deficientes, que lo pierden con facilidad.
En términos generales figuras como Cristian Bolaños, Junior Díaz y Alvaro Saborío, quedaron muy lejos de lo que se esperaba de ellos. Estos son los mejores, pueden aparecer unos pocos, aunque no son estrellas, tampoco son tan malos para dar presentaciones tan pobres.

4. Fedefútbol

Debe socarse la faja con Ricardo La Volpe, recalcarle que él es el empleado y ellos los jefes, que se le paga y muy bien, para que trabaje siempre, no solo cuando se reúne la selección.
Como todo trabajador tiene derecho a vacaciones, pero en un tiempo establecido por las partes. Es inadmisible que le hayan permitido estar fuera del país en la fase más importante del campeonato nacional.
No se ve bien que la comisión de selecciones priorice a Campbell para la sub-20 y La Volpe, y se lo lleve a la Copa América. El comité ejecutivo debe ser otro contrapeso.

5. Unafut

Debe dejar de lado el criterio de pobrecito y armar alguna vez un torneo exigente, tanto en la punta como en la parte baja, donde desde la primera hasta la última fecha haya algo en juego.

Cristian Williams
[email protected]
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