Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 21 Febrero, 2018

¡Qué herencia!

Sin importar cuál de los Alvarado gane la elección del 1° de abril, hay una realidad: se estará pasando la batuta a una generación nueva. Ambos candidatos nacieron después de 1975. En el caso de Carlos, 38, casi clasifica como “millennial”. Hay muchos de los legisladores que asumen en mayo que también tienen menos de 45 años.

Sin importar quien gane la Presidencia hay que decir que la “herencia” de la generación vieja que le espera es más negativa que positiva. La noticia de la semana pasada de que el Gobierno actual no posee suficiente dinero para pagar los salarios del 30 de abril es solo un síntoma de la debacle. El Estado costarricense en el mundo es como la familia del barrio que debe a todos los vecinos y a tres pulperías y cuando no tiene para el desayuno manda a los chiquitos (los ministros) a pedir limosnas. Se tendrá que financiar las ceremonias de traspaso del Primer (Asamblea) y Segundo (Ejecutivo) Poder de la República pidiendo prestado de algún lado.

Mientras tanto el país tiene el deshonor de pasar a la lista de naciones que superan la barrera de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes (en 2017 fueron 12) y se califican como peligrosos. Jean Jacques Rousseau argumentó en “El Salvaje Noble,” que el hombre reside en sociedad con otros humanos para montar un sistema de protección mutua. Si sigue la tendencia, sería mejor vivir en la selva costarricense lejos de las ciudades.

Y la lista de desafíos solo comienza con la falta de plata y la delincuencia; escándalos de corrupción, instituciones disfuncionales, infraestructura colapsada, sistema judicial cuestionado y un sistema de educación pública, antes el orgullo de todos, en un desorden y con faltantes indescriptibles también hay que incluirlos.

La situación actual no es de creación exclusiva del Partido Acción Ciudadana (PAC). Ya venían varios de los problemas de administraciones y legislaturas anteriores; el gobierno de Luis Guillermo Solís sirvió para exacerbar lo malo y hacer demasiado poco para remediar.

Afortunadamente el pueblo es trabajador y resiliente. Es ávido por aprender y muy simpático. Los turistas que visitan salen diciendo que el atractivo principal del país es su gente. Además, cuando vienen desastres naturales se nota un espíritu de hermandad con los necesitados.

Para arreglar la situación van a tener que pedir sacrificios de todos y, sin duda, habrá más de un grupo que intentará eximirse. ¡Como siempre! El joven líder que llega a tomar el timón del país tendrá que ser muy convincente en las primeras semanas de su administración. Algunos viejos intentarán convencerle de que son intocables o que “siempre se ha hecho de otra manera”. —Ya hay un viejo que mantuvo domado al presidente actual del PAC anunciando que empleará la “democracia de la calle” para evitar sacrificios para él y sus amigos. ¿Le harán caso?

Solo falta decir “Jóvenes, sus padres y abuelos han hecho desastres. Tienen el apoyo de todos para ver si pueden arreglar este manglar de enredos y desaciertos”.

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