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Lunes, 3 de agosto de 2020



FORO DE LECTORES


¿Qué esconden los topes de las tasas de interés?

Allan Calderón Moya [email protected] | Martes 17 diciembre, 2019

Allan Calderon

La Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa ha sometido a discusión el establecimiento de topes a las tasas de interés de las operaciones de crédito. Los proponentes del proyecto lo defienden argumentando un trasfondo de naturaleza social: el sobreendeudamiento de los hogares limita la reactivación económica.

El proyecto se ha impulsado como una alternativa para proteger a los ciudadanos de tasas excesivamente altas, lo cual es una razón indiscutible y loable, empero, la ciudadanía debe conocer que este tipo de políticas de control de precios esconde otro problema social: distorsión en el mercado formal bancario, migración hacia la parte no regulada y, por tanto, el problema de fondo de mejores tasas no se resolvería, y al contrario, se podría empeorar.

Fundamentos de las tasas de interés. La tasa de interés activa es el precio que los deudores pagan por un préstamo. El nivel de estas depende de muchos factores como el monto, la moneda, el plazo, la actividad productiva, el perfil de riesgo del cliente, costo de operación y el margen o beneficio por cada operación. El riesgo está asociado tanto a características de la actividad económica, como aquellas intrínsecas del cliente y su probabilidad de no pago.


Descomposición de la tasa, Miller, 2013

Tasas de Interés

  • Beneficio
  • Prima de Riesgo
  • Gastos generales
  • Costo de Fondeo
  • Impuestos


Para un mejor entendimiento, en Costa Rica para un crédito de tarjeta con vencimiento de 5 años, la tasa de costo de fondeo en colones podría ser cercana al 11%, los costos de encaje y liquidez cercanos al 3%, la pérdida por no pago de crédito podría ser cercano al 22%, los costos operativos 3% y la utilidad mínima de la entidad de 6%, con lo cual la tasa mínima en condiciones normales debe ser superior al 45%. De este modo, es muy diferente la tasa que se ofrece para vivienda, que la que se ofrece para consumo o tarjetas, por lo que la tasa final va a depender del modelo de negocio y el perfil de clientes por atender -a mayor atención de clientes, mayor pérdida esperada de crédito-.

Según estadísticas del BCCR, solo en la tercera semana de noviembre, el 58% de las 10.000 operaciones formalizadas de crédito se fijaron por encima del tope definido por los diputados. Entonces, cabe preguntarse: ¿cuáles opciones de financiamiento alternativas se generarán para este tipo de operaciones?, ¿cuál será el precio efectivo que terminen pagando estos clientes para acceder al crédito?, ¿adónde tendrían que financiarse las personas que por su naturaleza laboral o su situación personal sean de mayor riesgo que el promedio? Contrario a lo que se proponía lograr, se estaría generando un incentivo para excluirlas (tal cual lo demostró Stiglitz y Weiss desde el año 1981).

Evidencias y distorsiones. Existen diferentes mecanismos de controles sobre las tasas de interés; Ferrari, Masetti y Ren (2018) esbozan los principales. En Reino Unido, los intereses y cargos cobrados por los préstamos del día de pago se limitan a 0.8% por día del monto prestado y “… los prestatarios nunca deben pagar más en honorarios e intereses del 100% de lo que pidieron prestado”. La racionalidad de este tipo de esquemas es prevenir la usura y proteger a los segmentos más vulnerables y menos alfabetizados de la sociedad.

Otros países, y este es el caso de la propuesta que se discute en Costa Rica, proponen utilizar un límite global para todas las transacciones, generando una distorsión importante para el mercado crediticio -cuando el límite establecido resulta en un nivel insostenible para préstamos pequeños o de alto riesgo-. Los autores encuentran evidencia de que al menos 26 países utilizan este tipo de esquema, en su mayoría clasificados como ingresos bajos o medio, por lo cual en países donde el objetivo principal de la restricción es evitar la usura, los límites se establecen a niveles muy altos, para afectar solo los precios extremos y dejar el mercado central para operar con implicaciones mínimas, tal es el caso de Alemania (100%) e Italia (50%).

Para Ferrari, Masetti y Ren (2018), si los límites de interés se establecen muy bajos, en un nivel donde los prestamistas no pueden recuperar al menos su costo de financiamiento, gastos generales y ofrecer un rendimiento ajustado al riesgo, no será viable económicamente prestar, con lo cual se reduce la oferta del crédito. Staten (2008) muestra que la oferta de crédito es muy elástica a los cambios de los precios y, en consecuencia, un techo que resulta en tasas de interés muy bajas puede desencadenar una reducción acelerada de la cantidad de préstamos disponibles.

Al no ser una reducción uniforme se pueden generar otro tipo de riesgos sistémicos. Por ejemplo, los límites a las tasas de interés pueden obligar a los intermediarios a dejar de expandirse o incluso retirar servicios a zonas rurales o clientes menos costosos de mantener (Miller, 2013). Aislados en el mercado informal, se cobran tasas sustancialmente más elevadas.

Y es que mercados más parecidos al tico ya han desarrollo sus evidencias: en marzo 2011 el Banco de la República de Colombia publicó el trabajo “Efectos de los Límites a las Tasas de Interés sobre la Profundización Financiera”, demostrando que la presencia de un límite restrictivo a las tasas de interés está asociada con un menor nivel de profundización en América Latina, con lo cual en buena parte de los países latinoamericanos los límites de las tasas se han eliminado o flexibilizado.

El problema no se resuelve con una ley. El sobreendeudamiento de los hogares es una realidad y las elevadas tasas de algunos créditos agravan el problema. Pero la solución no puede ser crear más distorsiones, sino promover mecanismos que aseguren un funcionamiento más eficiente e integral del sistema para impulsar la economía, reducir el desempleo y las condiciones de desigualdad para los sectores más vulnerables.

En primer lugar, es importante entender que el nivel de las tasas de interés depende en primera instancia del riesgo país. Las tasas de interés en Costa Rica han aumentado en años recientes fundamentalmente porque los inversionistas piden una mayor compensación al soberano ante lo que consideran un mayor riesgo de impago por el problema de deuda que tenemos. Y los intermediarios, como agentes que compiten por la captación de recursos, han tenido que ajustar sus tasas, debido a las presiones por recursos de un competidor tan importante como lo es el Ministerio de Hacienda. Si bien el país ha dado los primeros pasos con la aprobación de la reforma fiscal, todavía hay tareas pendientes con respecto a la contención del gasto y reformas estructurales para evitar nuevos desequilibrios.

Apartándonos del tema fiscal, la discusión debería orientarse en procurar un sistema financiero más competitivo. En ese sentido, se han puesto en la palestra temas como las asimetrías legales y parafiscales de los distintos participantes del mercado.

En segundo lugar, la información es conocimiento. Si una de las razones principales es la falta de información de los ciudadanos, que resulta en primas de riesgo elevadas, la promoción de oficinas de crédito puede ser un enfoque útil para facilitar el acceso a registros de crédito más detallados y contribuir a reducir los costos de evaluación de los bancos (tal cual se recoge en la propuesta de que el CIC capture información no regulada). Asimismo, es imperioso contar con programas de educación financiera que nos enseñen a interpretar los datos de nuestras operaciones de crédito y entender sus repercusiones.

Finalmente, existe toda una agenda que se puede impulsar desde el punto de vista prudencial. El modelo de relación entre las instituciones financieras y los clientes debe estar sujeto al escrutinio del supervisor. Es necesario promover herramientas que permitan a los clientes tener información completa, transparente, comparable y de fácil acceso a la hora de tomar una decisión de endeudamiento.






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