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El primer miedo que surge al emprender es fracasar. Es válido sentirlo, especialmente en un país como el nuestro, donde el acceso al financiamiento es limitado y el mercado es incierto.

Siempre se ha dicho que “el que arriesga no gana”, pero arriesgar no es sinónimo de tomar decisiones sin fundamento. En los últimos años, el lean Startup se ha puesto de moda, hay que estar claros que no garantiza el éxito, pero sí puede ayudar a que el fallo salga más barato.

EL LEAN STARTUP

Esta metodología pretende encontrar un modelo de negocio que funcione, al mismo tiempo que se evitan gastos innecesarios de tiempo, dinero y trabajo. Nació de la necesidad de evitar invertir demasiado dinero en un producto o servicio que no llegue a tener demanda.

Punto de inicio:  se empieza contestando esta pregunta, “¿estoy resolviendo algún problema real para alguien?” Pues muchas veces creemos tener una gran idea, pero puede que no exista una necesidad real detrás.

Segundo paso: la siguiente pregunta es, “¿pagarían las personas por la solución que voy a crear?”

Lógica de la metodología: nuestra idea es una hipótesis y sobre ella diseñamos una investigación sobre el producto o servicio a ofrecer. Se sigue un proceso que se conoce como “ágil”:

1. La idea: la cual nace del propio emprendedor.
2. Producto: a partir de ahí se diseña o un producto o servicio, el cual es una versión inicial.


3. Medición: se habla con potenciales clientes y se mide si la respuesta es de aceptación o de rechazo.
4. Aprendizaje: tras la retroalimentación, se define si estamos yendo por buen camino o si estamos equivocados, así podemos replantear la idea y cambiar el rumbo de la estrategia en caso de ser necesario.

LEAN CANVAS

Es una herramienta de visualización de modelos de negocio que surgió posterior al “Business ModelCanvas” y está especialmente pensada para empresas que apenas empiezan a dar sus primeros pasos. Es útil porque:

1. Define el problema que resuelve nuestro producto o servicio y cuál es nuestra razón de ser. Lo recomendable es detectar los tres principales problemas de nuestro público meta.
2. Establece las soluciones que nuestro producto o servicio proporciona a los problemas detectados.
3. Determina los segmentos de clientes que sufren los problemas que definimos e identifica a aquellos a los que nuestro producto o servicio les puede dar solución.
4. Aclara la proposición de valor única; es una frase clara que explica cómo nuestro producto va a ofrecer soluciones al cliente.
5. Explica nuestra ventaja única, aquello que nos distingue por encima de los competidores. Podría ser un diseño exclusivo, una tecnología específica, etc. 
6. Establece los canales por los cuales llegaremos a nuestro cliente.
7. Describe la estructura de costes (los gastos que tendremos) y el flujo de ingresos (cómo va a generar dinero nuestra empresa).
8. Define las métricas clave, aquellos indicadores relevantes que pueden guiarnos sobre si vamos bien en el negocio. Un ejemplo podría ser la cantidad de clientes por mes.

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PRODUCTO MÍNIMO VIABLE (PMV)

Una vez listo el lean canvas, viene el PMV. Consiste en un prototipo o maqueta que podemos crear para el usuario, sin que nos cueste una fortuna y que nos permita validar nuestra idea de negocio.

No es lo mismo preguntar al cliente si le gustaría determinado producto, que poder mostrarle algo concreto que pueda probar. Entonces, se le presenta un prototipo con el fin de recibir retroalimentación para hacer ajustes y mejoras paulatinas.

Para ejemplificar de manera simple, piense en que quiere incursionar en el negocio de los pasteles de boda. En lugar de invertir una mayor cantidad de dinero haciendo todo un pastel, puede hacer un cupcake para que sus potenciales clientes puedan degustar y opinar sobre él. El cupcake vendría a ser el PMV del pastel de bodas, pues permite ver la decoración, el lustre y el relleno en una versión más pequeña y simple.

La educación tradicional nos ha enseñado que cuando tenemos una idea de emprendimiento, primero debemos pensar en un nombre y en un logo, para luego invertir en crear una imagen que quizás aún no tiene estrategia ni clientes. Sin embargo, lo que realmente importa es determinar si nuestro cliente valora la propuesta de lo que estamos haciendo.

Así que no se enamore irracionalmente de su idea inicial; en su lugar, pruébela y realice los cambios necesarios para convertirla en un negocio sostenible y exitoso.

Esta publicación está basada en el webinar “¿Qué necesito para emprender?” del Director del Latin American Center forEntrepreneurs, Francisco Pérez.

* Imagen tomada de: http://innokabi.com
 


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