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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


¿Qué debemos hacer en telecomunicaciones?

Leiner Vargas [email protected] | Martes 05 junio, 2018


Reflexiones

¿Qué debemos hacer en telecomunicaciones?

La semana pasada hablamos sobre el rezago del país en materia de telecomunicaciones y el panorama de desaciertos que el errático modelo regulatorio ha generado en los últimos años. Esencialmente, se trata de la captura del ente regulador, la Sutel, por el oligopolio empresarial existente y las grandes debilidades de la rectoría y del entorno regulatorio, en este caso la Aresep, para liberar el sector de dicha captura. El ente regulador, Sutel, se ha convertido en una división técnica y de estadísticas en telecomunicaciones, dejando su papel sustantivo de lado. Lamentablemente, la poca claridad de los gobernantes de turno sobre el papel protagónico de los servicios de telecomunicaciones en el mundo de hoy ha facilitado la captura regulatoria, hipotecando el futuro del país y retrasando su desarrollo.

¿Qué podemos hacer? ¿Cuáles serían las principales reformas que se requieren? De lo anterior trataremos en adelante. Es necesario reformar la reforma, a la luz de los resultados y de la experiencia adquirida. Requerimos un ajuste sustantivo en al menos tres aspectos centrales del diseño institucional del Estado, que paso a continuación a describir. Primero, es necesario reformular adecuadamente la rectoría del sector. La Rectoría puede permanecer en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, pero debe ser fortalecida. El Plan Nacional de Telecomunicaciones debe tener al lado el instrumento financiero para su avance en materia de inclusión digital, es decir, el Fondo Nacional de Telecomunicaciones, que debería formar parte integral del MICIT. Este fondo en el lugar actual genera una gran distracción al ente regulador y confunde las funciones del sector, generando una mayor dispersión y una rendición de cuentas muy difusa. Urge elevar a rango constitucional el derecho a un Internet de banda ancha de calidad y en condiciones que permitan tenerlo a todos.

Una segunda reforma crucial es fortalecer la Comisión de Promoción de la Competencia y Defensa Efectiva del Consumidor (Coprocom), dándole además un papel activo en el tema y sector de telecomunicaciones. Si no existe fortaleza para atender los desmanes de las empresas desde el ámbito regulatorio sectorial de Sutel, es inminente la necesidad de proteger al consumidor y la sana evolución de la industria a través de las acciones de la Coprocom. Sin embargo, dicha comisión debe ser fortalecida no solo en su componente de recursos humanos y técnicos, sino que debe tener una descentralización mayor en su accionar y un mecanismo de financiamiento sólido. El actuar de Coprocom debe garantizar que las prácticas anticompetitivas de las empresas no afecten severamente al consumidor y asegurar una evolución adecuada de la trayectoria del mercado, impulsando a la reducción de precios, mejora en la calidad de los servicios y sobre todo, la innovación constante.

No menos importante es el utilizar las empresas públicas y municipales existentes para lanzar una ofensiva país en este ámbito. Se requiere declarar el acceso al Internet de banda ancha un servicio de interés público y brindarles soporte a estas entidades para desarrollar una gran cruzada de interconexión y acceso libre al Internet. Esta deuda social de haber excluido a cerca del 60% de la población de los servicios de Internet en calidad y cobertura adecuadas es urgente de llenar y requiere una gran cruzada nacional. Mientras el ICE siga en su énfasis comercial y lucrando con el bolsillo de los consumidores seguirá por la vía equivocada. El ICE no nació para convertirse en una empresa comercial cualquiera, es y debe ser un ejemplo en el acceso y calidad de los servicios de interés público. Esta gran cruzada por la cobertura y ampliación de la carretera del internet a todo el país debe ser el principal objetivo nacional.

Finalmente, ¿qué deberíamos hacer con la Sutel? En primer lugar, convertirla en una instancia regulatoria con competencias económicas fuertes. Al quitarle sus funciones de emprendedor y actor dentro del sector, se libera de una de las áreas donde podrían darse capturas. Reducir el número de reguladores, dejando una cabeza que deberá ser esencialmente competente en el área económica. Lo anterior sería una forma más sencilla de establecer responsabilidades y de garantizar una adecuada rendición de cuentas. Es absolutamente necesaria una constante prospección regulatoria, garantizando a la Sutel los mecanismos para afianzar el poco o inexistente conocimiento en el ámbito de las telecomunicaciones.

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