Próximo gobierno deberá pagar ¢1,2 billones en 2018
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El próximo gobierno deberá desembolsar ¢1,2 billones en 2018 para el pago de intereses de la deuda nacional.

La cifra representa un 22% de los ingresos que se recaudan, un porcentaje que, desde 2012 cuando fue del 14%, no ha dejado de crecer.

La situación pone en jaque las finanzas nacionales y condiciona al próximo gobierno, mientras los candidatos se mueven entre la disyuntiva de tocar o no los impuestos para resolver el problema.



El Partido Acción Ciudadana (PAC) y el Frente Amplio (FA) ven necesaria una reforma fiscal, al fin y al cabo la falta de ingresos en las arcas de Hacienda es preocupante.

El Movimiento Libertario (ML) asegura que reduciendo impuestos, transformando activos y abriendo la explotación de los recursos naturales la situación puede solucionarse.

Liberación Nacional (PLN) se muestra cauto y afirma que antes de hablar de reforma impositiva debería realizarse un análisis de la situación del país; el PUSC no respondió las preguntas de este medio.

Cada propuesta choca con la realidad de un país fragmentado, donde las decisiones deben contar con un consenso cada vez más difícil de lograr.

Matemática financiera

Los ¢1,2 billones en intereses que deberá abonar la próxima administración en 2018 representan casi la cuarta parte de lo que Hacienda recaudará, y el Gobierno deberá hacer malabares con lo que sobre para cumplir el resto de sus obligaciones.

La solución será la habitual, financiar el déficit con endeudamiento, incrementando la obligación y sus intereses, en una espiral que parece no tener fin.

Pero las turbulencias del mundo actual generan dos riesgos que adicionan alcohol al fuego.

Por un lado el incremento paulatino de la tasas de interés en Estados Unidos generará un efecto arrastre que obligará al Gobierno a ofrecer tasas más altas a quienes le presten dinero.

Por el otro, una buena parte de los intereses cotiza en dólares, por lo que cualquier subida del tipo de cambio aumentará su valor en colones.

¿Subir o no subir?

Las propuestas de los candidatos se reducen al binomio de aumentar o no los impuestos, y en el medio, sobresalen aristas de todo tipo.

Por ahora, todo apunta a la reforma fiscal que pese al costo político es la solución más avanzada en la Asamblea.

Recortar el gasto implicaría enfrentarse a los sindicatos, a las universidades y a diversas facciones en la Asamblea; varios frentes de batalla para un solo gobierno.

Si la reforma no se aprueba este año, quedará para el próximo gobierno, y se abrirán los interrogantes de siempre: ¿Estará dispuesto el próximo presidente a asumir los costos políticos de sus decisiones? ¿Podrá llevar adelante sus propuestas?
 

Soluciones para un mismo problema

Los candidatos tienen diversas propuestas, cada una con su dificultad para poner en acción.


Carlos Alvarado
Precandidato
PAC

Somos claros en la necesidad de una reforma fiscal, quien señale lo contrario les está mintiendo a los costarricenses o desconoce el tema.
La solución definitiva a este problema pasa por una transformación de la estructura impositiva, contención del crecimiento del gasto, y combatir la evasión.

Apoyo una reforma progresiva en el impuesto a la renta, es decir, que las personas que tengan mayores ingresos y riqueza contribuyan proporcionalmente más.
 



Welmer Ramos
Precandidato
PAC

Hemos coincidido en la necesidad de contar con nuevos impuestos para atacar el problema del déficit fiscal. El gasto es difícil de recortar, pero es deber de un buen gobierno tener mayor eficiencia y eficacia en el gasto público.

La solución pasa por cuatro acciones: seguir avanzando en la eficiencia del gasto público; eficiencia en la recaudación tributaria; dinamismo de la economía y reforma tributaria.
 



Antonio Álvarez
Candidato
PLN

Reconocemos la realidad fiscal del país, pero es necesario hacer una revisión en primera instancia al tema del gasto para luego pensar en el tema impositivo.

Proponemos la revisión de las condiciones del empleo público, cuya base de discusión sea el proyecto de ley que limita los pluses salariales.
Se deben aplicar las herramientas que ya tiene la administración tributaria para cobrar bien los impuestos y cerrar portillos en materia de evasión.
 



Natalia Díaz
Precandidata
ML

Es posible aumentar los ingresos sin aumentar los impuestos. Para ello es necesario reducir el gasto público y reducir impuestos para estimular el crecimiento económico y por consiguiente la recaudación tributaria.

Impulsaría una reforma para sustituir el impuesto de renta por un “flat tax” del 15% o el 20%.

Además, con la exploración de gas natural y petróleo generaríamos una gran cantidad de recursos fiscales y no fiscales.
 



Otto Guevara
Precandidato
ML

Es posible recortar gasto a pesar de las rigideces del presupuesto y hemos propuesto varias medidas como revisar los pluses salariales que no son derecho adquirido.

A nivel de ingresos, hay posibilidades de incrementar sin aumentar o crear impuestos, reactivando la economía, transformando activos con escasa rentabilidad social y reduciendo impuestos.

Otra forma de aumentar ingresos tiene que ver con la explotación de recursos naturales, que permitirían pagar deuda.
 



Edgardo Araya
Candidato
FA

El discurso irresponsable de no más impuestos y de recorte masivo al Estado, ha conducido a que siga sin resolverse el déficit.
Hemos elaborado una propuesta integral, que abarca medidas tanto en materia de gasto como de ingreso, con el propósito de reducir el déficit fiscal y recaudar recursos, aumento de ingresos mediante reformas progresivas que hagan pagar más al que tiene más y menos al más humilde.

Además, proponemos la reducción del gasto a través de límites a las pensiones y salarios de lujo con el fin de combatir abusos y desigualdades en la función pública.

 
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