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Costa Rica debe aprender a avanzar a mayor velocidad para acercarse cada vez más al ritmo actual de los países desarrollados hasta acoplarse con ellos, como única forma de mostrarse y ser competitivo

Problemas internos atrasan apertura

A pesar de la ruptura del monopolio de las telecomunicaciones, que había mantenido en Costa Rica por espacio de 59 años el Instituto Costarricense de Electricidad, la apertura aún no se concreta del todo. La parte más jugosa del negocio en este sector, la telefonía celular, ha enfrentado tantos obstáculos que probablemente podría transcurrir un año aún, antes de que se concrete.
Esto desestimula y causa problemas a las empresas interesadas, también a quienes podrían comenzar a recibir los beneficios de tener más opciones para elegir, pero además perjudica la imagen del país.
Aunque Costa Rica había promocionado que la concesión de las tres frecuencias para nuevos operadores iba a estar lista en mayo, la realidad es que una cadena de problemas de orden interno en las diferentes instituciones ha ido prolongando el proceso de modo tal que el asunto ya despertó, por ejemplo, un malestar en nuestro primer socio comercial, Estados unidos.
Este país podría, si quisiera, iniciar un proceso legal contra Costa Rica por incumplimiento de los plazos acordados para abrir la telefonía móvil aunque, por decisión propia no lo hace.
La defensa nacional consiste en explicar que aunque el proceso avanza a paso lento no está estancado. Pero esto no es suficiente. Deben darse los pasos necesarios para que lo que resta de tramitaciones y pasos burocráticos se concluya pronto, no en el largo plazo de un año como se supone que podría suceder.
Costa Rica debe, en general, aprender a avanzar a mayor velocidad para acercarse cada vez más al ritmo actual de los países desarrollados hasta acoplarse con ellos, como única forma de mostrarse y de ser competitivo.
La imagen que el país ofrece en este momento es la de contar con una maquinaria estatal lenta y, lo peor, que en ocasiones esa lentitud se dé a causa de investigaciones por procesos no tan transparentes como debieran ser.
Atribuciones claras para cada órgano del Estado, cumplimiento de funciones y plazos en cada uno de ellos y ausencia total de zonas grises en los procesos, serán el único camino para que el país se enrumbe por una vía más clara en donde no haya obstáculos, sino regulaciones, para el ejercicio del libre comercio.
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