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Privilegios fiscales intocables

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 03 febrero, 2011



De cal y de arena
Privilegios fiscales intocables


Como un regalo del cielo para los concesionarios del Proyecto Turístico Golfo de Papagayo llegó el Decreto Ejecutivo 35962-MP-TUR del 12 de abril de 2010, en virtud del cual se cambia la forma de cálculo de la base imponible del canon que afecta las tierras concesionadas y que deben pagar año a año al Fisco. Del avalúo que hace la Municipalidad de Liberia con base en los parámetros de valoración que elaboran las dependencias del Ministerio de Hacienda, y que toman en cuenta una serie de factores próximos a la realidad circundante de las tierras afectas, este decreto del presidente Arias dispone un cambio radical en el tratamiento del gravamen con el mágico efecto de fijar una base imponible única de un dólar americano por metro cuadrado. Sí, un dólar es la base del cálculo del tributo debido por esas tierras, privilegiadas por la mano del Estado (y del contribuyente nacional) que ha asignado ingentes sumas al desarrollo de ese polo de desarrollo turístico y que están en el exclusivo segmento de los inmuebles más caros del país. Generosidad a mano abierta que implica para las arcas municipales dejar de percibir ¢600 millones resultante de un favorecimiento para el grupo de concesionarios de más de ¢23.000 millones, denunciada (y no desmentida) con pelos y señales por el diputado Villalta Flores en conferencia de prensa que, por supuesto, fue “congelada” en los medios para goce de los poderosos intereses beneficiarios del desprendimiento de don Oscar.
Este artilugio insertado, en mi opinión, con “ventaja y alevosía” en la potestad reglamentaria del Poder Ejecutivo con ofensivo sentido abusivo, contrasta con el tratamiento que se da al común del agricultor y ganadero que —sintiéndose víctima de un trato discriminatorio ruega de rodillas a los poderes públicos que pasen una reforma a la ley 7509 que los aleje de la ruina que les ronda desde que se les pone a tributar como si fueran sus fincas predios de abundancia. Y es este artilugio, también fiel reflejo de una injusta e incómoda realidad: muchos ganan mucho y tributan poco, (impunemente en gracia a sus influencias) desequilibrio que el “paquete fiscal” está muy lejos de corregir por estar concebido nada más que para multiplicar la carga impositiva y achicar el déficit fiscal en un pobre esfuerzo mental que merece que así lo desnude el economista Jorge Guardia: “Flojito el proyecto, favorece a los ricos y se enseba con los asalariados, ignora los principios de renta universal y mundial y contradice el sentido de la justicia y la equidad”.
No cabe esperar de un gobierno atorado por la inercia, la carencia de liderazgo político, de sentido de equipo, de autonomía de vuelo y de voluntad de hacer cambios, que promueva una Reforma Fiscal con todo lo que ello implica a la hora de hacer justicia, reprimir la evasión, impedir la elusión, abatir el dispendio, invertir eficazmente y acabar con privilegios y gollerías.

Alvaro Madrigal

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