Emilio Bruce

Emilio Bruce

Enviar
Viernes 4 Abril, 2014

Es digno de mencionar cómo en esta campaña electoral que concluye, las acusaciones sin pruebas fueron moneda común


Sinceramente

¡Presunción de inocencia!

Este próximo domingo 6 de abril concluirá el periodo electoral costarricense. Ha sido una campaña única en la que la población ha permanecido muy dividida en cerca de 11 partidos políticos con papeleta presidencial.
Es una campaña donde la intolerancia ha asomado las orejas para descalificar a los ciudadanos de convicción comunista agrupados en el Frente Amplio y en el Partido de los Trabajadores.
La misma intolerancia también ha asomado sus dientes y garras para descalificar a los partidos tradicionales del país acusándolos de ser “siempre los mismos” y de ser “todos corruptos”.
Esta actitud despreciable hizo así su aparición auspiciada por los dos extremos del espectro ideológico nacional. Muchas personas fueron coaccionadas a decir que ellos eran “socialistas democráticos” para evitar los señalamientos de su afiliación a movimientos marxistas y a movimientos chavistas.
Muchas personas se vieron coartadas en su libertad de expresión y de manifestación política pública de adhesión, por las voces de “todos corruptos”.
Pues bien, ya se terminó y el pueblo votará por dos candidatos socialdemócratas este domingo 6 de abril.
Es digno de mencionar cómo en esta campaña electoral que concluye, las acusaciones sin pruebas fueron moneda común. Escuchamos muchas descalificaciones, se ignoraron argumentos, se ahogaron los intentos de llevar razones a la discusión.
Denuncias sin pruebas son calumnias y difamación. Denuncias sin apercibir evidencia frente a la Fiscalía no son sino humo de pajas al viento, con propósitos aviesos.
Alguna personalidad política acuñó el lema: “Con Costa Rica no se juega”. Yo querría que recordáramos que: “Con el honor y el buen nombre de las gentes no se juega”. También que “todo costarricense es inocente hasta que se pruebe lo contrario en un juicio siguiendo el debido proceso”. La justicia nunca nace del linchamiento.
Quienes han acuñado el lema “siempre los mismos” y “todos corruptos” generaron una transformación perversa en la psiquis de los costarricenses. Ahora todas las personas son “culpables” hasta que esas personas comprueben lo contrario. El principio de la presunción de la inocencia ha sido demolido… y eso simplemente no se vale.
Como todo en la vida se devuelve, como las armas innobles usadas generalmente tienden a perjudicar de regreso a quienes causaron daño, dolor y desafuero en inocentes, quienes vengan detrás se verán juzgados a partir de la presunción de la culpabilidad. Ahora todos son culpables, la reversión de la prueba se ha terminado por afirmar en la conciencia de los más sencillos.
Esta estrategia en Costa Rica es heredera de aquellas que en América del Sur fueron usadas para acabar con el liderazgo político. La destrucción de la legitimidad del liderazgo nacional lleva a la destrucción de la clase política de manera indiscriminada y deja a la democracia inerme.
Ya veremos cómo solidificar la democracia y volver a un pleno estado de derecho. Ya veremos cómo cerramos brechas sociales e inequidades. Viva Costa Rica.

Emilio Bruce

Profesor
[email protected]