Precaución marcó la pauta en debate presidencial
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En un juego del gato contra el ratón, en el que abundó la precaución, pero no las propuestas concretas, seis de los principales candidatos presidenciales se enfrentaron ayer en un debate organizado por la Cámara de Comercio, LA REPÚBLICA y la Universidad Latina.

Aunque ninguno de los aspirantes logró una ventaja relativa, lo cierto del caso, es que Antonio Álvarez de Liberación Nacional y Rodolfo Piza del PUSC, cumplieron con las expectativas frente a un auditorio conformado por empresarios. 

En ambos casos, lucieron hábiles a la hora de responder sobre temas de infraestructura, comercio, seguridad, corrupción, educación y empleo, aunque tampoco explicaron cómo llevarían a cabo sus proyectos en la mayoría de las ocasiones.

Por otra parte, Juan Diego Castro del PIN sorprendió a algunos, ya que reservó -parcialmente- su habitual vehemencia y se dedicó a dar a conocer sus planes, mientras que lanzaba uno que otro dardo contra sus rivales y el Gobierno, pero sin permitir que ese fuera su mensaje central. 

En el caso de Carlos Alvarado del PAC, se puede decir que hizo una apuesta riesgosa, y tuvo que pagar un alto precio, de acuerdo con varios analistas consultados.

"Don Juan Diego Castro vino a dar pautas, a señalar que tiene un programa y a demostrar que conoce de lo que estaba hablando. Pienso que él lanzó señales muy positivas al sector productivo, ya que demostró que no es un candidato con un discurso anti todo, sino que también tiene un discurso propositivo, aunque faltó algo de concretizar", dijo Vladimir de la Cruz, analista de LA REPÚBLICA.

La presencia de Castro ayer en el debate había generado mucha expectativa en la previa, ya que anteriormente, no había participado en ningún conservatorio y desde que arrancó la campaña se había limitado básicamente a publicar videos en las redes sociales, con un mensaje crítico, sobre todo, en contra del verdiblanco Álvarez.

Casualmente, ayer Álvarez y Castro estaban a tan solo dos pasos de distancia durante el debate y aunque no saltó ninguna chispa entre ambos, la tensión sí se reflejaba en ciertas posturas y gestos.

En ese sentido, la expectativa de un enfrentamiento directo no se cumplió, aunque sí estuvo en el ambiente como una gran posibilidad.

Y es que, el esquema del debate permitía que los candidatos tuvieran un mayor protagonismo, ya que tenían derecho a utilizar hasta tres réplicas en cualquier momento de la actividad, con el objetivo de puntualizar una propuesta, o bien, señalar algún error de sus competidores.

En ese sentido, el que lució con más interés en criticar a sus rivales de forma directa fue Carlos Alvarado del PAC, quien utilizó las tres oportunidades que tenía para cuestionar al candidato del PIN.

Sin embargo, el resultado no fue el esperado, de acuerdo con la analista Vanessa Calvo.

"Las encuestas han señalado que Castro y Piza se pelean el segundo lugar, por lo que es natural que el candidato del PAC que va a la zaga haga un ataque de frente contra ese segundo lugar, sin embargo, hubiera sido mejor utilizar las réplicas para puntualizar propuestas. Apuntar contra Juan Diego fue una apuesta riesgosa, porque él es hábil en el discurso y porque se presenta como un candidato en contra de la corrupción y Carlos representa a un partido cuestionado por ese tema hoy día", agregó Calvo.

En el caso de Edgardo Araya del Frente Amplio, se puede decir que mostró un buen lenguaje corporal, además de lucir desafiante frente a los partidos que han gobernado, dijo Jorge Rodríguez, sociólogo de la Universidad Latina.

Por su parte, Otto Guevara del Movimiento Libertario aprovechó la actividad para repetir varias de sus propuestas, las cuales, maneja al dedillo tras varias campañas a su espalda e innumerables debates en los que ha participado.


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