Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

Enviar
Miércoles 7 Septiembre, 2016

Hoy, creo que las condiciones del país han cambiado sustantivamente y no hay por qué tenerle temor a la convocatoria de una Asamblea Constituyente

Pizarrón

Por una nueva Constitución Política

El lunes pasado se presentó ante el Tribunal Supremo de Elecciones formal solicitud de convocatoria de un Referéndum para decidir si se hace o no una nueva Constitución Política.

Le corresponde ahora al Tribunal estudiar la presentación de los documentos y resolver si se autoriza la recogida de firmas para poder convocar a este Referéndum.
Esta propuesta nació por iniciativa del Dr. Alex Solís Fallas, quien junto con sus estudiantes de posgrado universitario, estudiaron detenidamente lo relacionado con este tema, analizaron cuidadosamente constituciones de muchos países, valoraron como cirujanos la necesidad de redactar un nuevo texto constitucional nacional, del que desde la década de 1970 se viene hablando.
En febrero pasado el Dr. Alex Solís presentó ante la Asamblea Legislativa un Proyecto de Ley, en este mismo sentido, que fue acogido para su trámite, pero que descansa literalmente en el archivo parlamentario, porque para los diputados actuales pareciera este no ser un tema de importancia, y porque seguramente les da temor que se mezcle con el ambiente político electoral que ya está gravitando en los diputados y sus partidos.
Lo interesante del Proyecto de la convocatoria de la Asamblea Constituyente es que no se haría, de prosperar esta iniciativa, hasta 2019, sea cual sea el gobierno que haya, y sea cual sea el partido político que resulte triunfador en febrero de 2018. Con esto no se altera la vida parlamentaria actual ni la de los diputados que se elijan en febrero de 2018.
De instalarse la Asamblea Constituyente trabajaría durante 2019 y 2020 y el texto constitucional que se redacte se aprobaría para entrar en vigencia el 15 de setiembre de 2021, según el proyecto presentado por Alex Solís, cuando se cumple el bicentenario de la Independencia de Centroamérica. Pero, bien podría ser el 29 de octubre de 2021 cuando se declaró la Independencia de Costa Rica, o también el 1° de diciembre, de 2021, cuando se aprobó la Primera Constitución de Costa Rica, la del pacto de Concordia, fechas ambas bicentenarias.
Lo más novedoso de la propuesta de convocatoria de Asamblea Constituyente es lo que se indica para integrarla. Se propone que cualquier ciudadano, hombre o mujer, pueda ser miembro de ella, y que pueda aspirar presentado por un partido político, en listas como se hace ahora para los procesos electorales, pero también se señala que pueden postular candidatos a diputados constituyentes los sindicatos, las cooperativas, las asociaciones solidaristas, las cámaras empresariales, los colegios profesionales, y las mismas personas, individualmente consideradas, si logran recoger 20.000 firmas de apoyo a sus candidaturas.
Esto me parece a mí lo más revolucionario de esta propuesta de convocatoria de referéndum para redactar una nueva Constitución Política. De aprobarse ese sistema de elección de representantes populares, constituyentes, de hecho se abre la posibilidad para una mayor participación ciudadana en el ejercicio de los derechos políticos, pero se posibilita, para que en los procesos electorales a partir de 2022 se pueda actuar de igual manera, fortaleciendo de esta manera la vida democrática y electoral nacional.
Mi firma está en la solicitud que fue presentada el lunes al Tribunal Supremo de Elecciones. Hace diez años no hubiera firmado una propuesta como esta. Hoy, creo que las condiciones del país han cambiado sustantivamente y no hay por qué tenerle temor a la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Estoy seguro de que su integración será mucho más amplia y rica, más diversa políticamente de lo que fue la de 1949. No hay peligros ni amenazas para que se puedan disminuir los logros alcanzados en 1949, y la convocatoria también señala claramente que la nueva redacción de una Constitución no puede disminuir ni limitar los derechos y libertades ya consagrados constitucionalmente.
Le invito, amigo lector, y ciudadano, a sumarse con su firma en esta renovación institucional que estamos proponiendo.