Enviar

¿Por qué perdemos el Mundial?

La noticia que con mucha alegría se recibió el 3 de marzo de 2011 de parte de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) al darle a Costa Rica la sede del Mundial Femenino Sub 17 de 2014, es, dos años después, una pesadilla, ya que se está muy cerca de perderla.
Alegría y compromiso por doquier; el gobierno festejó, la Federación de Fútbol se vanaglorió, el país mostró su orgullo, eran momentos de fiesta, todos se montaron al bus de la victoria, pero se les olvidó que faltaba lo más importante.
La presidenta de la República, Laura Chinchilla, expresó ese día lo bien que se sentía ella como mujer, de que Costa Rica albergaría un Mundial femenino. Meses después posó con Joseph Blatter, jerarca de la FIFA, y ratificó el compromiso del Gobierno para darle todo el apoyo necesario al Comité Organizador Local (COL).
Yolanda Camacho, gestora de que a Costa Rica se le diera la sede, muy rápido comenzó a denunciar que las cosas no caminaban al ritmo mínimo necesario, las visitas de representantes de la FIFA eran cada vez más frecuentes, síntoma de que algo no andaba bien.
Los días transcurrían y cada vez se está más cerca del 15 de marzo de 2014, fecha prevista para la inauguración. La alerta roja apareció, nada se ha avanzado, todos se pasan el balón, y el Mundial se aleja.
Vino otra delegación de FIFA, fue a visitar las sedes, en Jacó no hay absolutamente nada, se tuvo que cambiar de terreno, mientras que el Estadio de Liberia, el Edgardo Baltodano, ni siquiera ha recibido una mano de pintura.
Una nueva reprimenda para los personeros del COL, pero también promesas de que todo estaría listo a tiempo, que al 28 de febrero se han incumplido.
¿De quién es la culpa? De la Fedefútbol, por haber asumido un compromiso del que sin ninguna duda no está en capacidad de organizar, no basta con tener el Estadio Nacional para sentirse capaz de hacer un Mundial.
Del Gobierno, porque ha ofrecido y ofrecido, pero no ha pasado de estar frente a las cámaras cada vez que hay oportunidad, como cuando se anunció la sede, cuando vinieron Blatter, la selección de España, y hasta cuando se presentaron la mascota y el emblema.
El ministro de Deporte, ya sea Carlos Ricardo Benavides y ahora William Corrales, quienes no han sido capaces de girar ni un dólar al COL, pese a que la Presidenta ofreció al menos $3 millones.
La burocracia de un país, en el que, para mover un pie hay que pedirle permiso al otro. Posiblemente cuando se autoricen los desembolsos, podamos organizar el Mundial, pero de 2025, si es que nos lo dan.
Costa Rica, si la FIFA ratifica que ya no será sede del Mundial, pasará de ser la envidia de muchos, a ser el hazmerreír de todos. Ya el Mundial ni siquiera aparece en la página de la FIFA, así que solo queda esperar el anuncio final mientras rezamos por un milagro.
Y este, es el mejor ejemplo del cáncer que aqueja al país, una limitada capacidad de ejecución, máxime cuando se trata de ejecutar grandes obras de infraestructura que necesita el país.

Ver comentarios