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¿Por qué no se desarrolla el mercado de derivados cambiarios?

¿Qué es primero, el huevo o la gallina? Desde la introducción del sistema de banda cambiaria se ha insistido en la necesidad de un mercado de derivados cambiarios. Estos instrumentos permiten cubrir exposiciones a variaciones del tipo de cambio. Una exposición puede surgir por diferencias entre activos y pasivos en moneda extranjera. Por ejemplo, cuando una empresa tiene una deuda en dólares y una inversión en colones, entonces si el tipo de cambio sube serán necesarios más colones para cubrir la deuda. Por el contrario, si el tipo de cambio baja, entonces se necesitarán menos colones para cubrir esa misma deuda.
También puede ser por un descalce en los flujos de caja de la empresa. Por ejemplo, una empresa exportadora tiene ingresos en moneda extranjera por la venta de sus productos, pero debe hacer frente al pago de sus salarios en colones. Si el tipo de cambio sube, para la empresa será más fácil pagar su planilla, en tanto que si baja requerirá más dólares para comprar los colones necesarios para pagar a sus empleados.
Entonces lo primero que se requiere es que las empresas identifiquen, cuantifiquen y monitoreen su exposición cambiaria. Dependiendo del potencial de volatilidad que pueda generar en sus utilidades y la tolerancia a la misma de los accionistas, se debe definir una estrategia de administración de este riego. Una alternativa es endeudarse en la moneda que se tienen activos o ingresos y usar esos recursos para comprar la otra moneda.
El derivado cambiario más simple que se puede usar alternativamente es el “forward“. Permite fijar por adelantado el tipo de cambio en el futuro, para bien o para mal. Es un contrato que sintéticamente equivale a pedir prestado en una moneda e invertir en la otra al mismo plazo. Las empresas que tienen una limitación para endeudarse en colones tienen un incentivo mayor para usar derivados y así lo hacen en el extranjero.
Ya existe un reglamento de derivados cambiarios y existen entidades financieras autorizadas para ofrecer este tipo de contratos localmente. Sin embargo, no se observa un crecimiento de demanda local por estos contratos. Tres razones destacan para explicarlo. Los responsables de las empresas no conocen su exposición al riesgo de tipo de cambio. Los que sí conocen su exposición perciben que el riesgo es limitado. De lo contrario pueden estar cubriendo su riesgo sin necesidad de derivados. Por último, no se conoce el funcionamiento y contabilización de los instrumentos de cobertura cambiaria.
El uso de derivados cambiarios, no debe ser un fin en sí mismo. El objetivo de un sistema de tipo de cambio más flexible es que las empresas internalicen la exposición de riesgo y puedan decidir primero si esta es consistente con sus objetivos de largo plazo. Ciertamente no ayuda el hecho de que las expectativas de volatilidad del tipo de cambio sean reducidas.

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