Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 8 Junio, 2018

Sinceramente

¡Política social: empleo y salarios mínimos!

El país enfrenta serias dificultades sociales al tener desde hace tiempo cerca de un 20% de familias pobres. Una de cada cinco familias tiene limitaciones serias de vivienda, de comida, de educación pertinente, de posibilidades propias para salir de su presente condición de pobreza.

Una de cada cinco familias no encuentra en el sistema democrático y de economía social de mercado la herramienta para satisfacer sus necesidades vitales, para sobrevivir con dignidad, para poder disfrutar de los frutos de la civilización occidental, de su tecnología y del bienestar del resto de la población. Costa Rica tiene el imperativo moral de acabar con la pobreza y la pobreza extrema.



Una educación que no es pertinente impide que los desempleados tengan las destrezas para conseguir trabajo en plazas desocupadas que no encuentran a quien emplear. Una generación de destrezas alejada de cuanto el mercado y la civilización actual demandan, prima en ellos. La educación técnica a cargo del Estado, la educación pública, otrora orgullo de los costarricenses ha perdido enfoque y brío. Costa Rica requiere poner atención a las causas que hicieron que ese orgullo de los costarricenses ahora sea deficiente y esté requerido de que otro Mauro Fernández llegue a reencauzarla dotándola de espíritu de excelencia y de urgencia para cumplir su cometido.

Una de cada cinco familias no come una comida al día. El 20% de los costarricenses viste lo que otros han desechado. Una de cada cinco familias vive en el insalubre hacinamiento de cuarterías que son tugurios disimulados por la fachada de una antigua casa pero a las que se llega siguiendo largos y oscuros callejones. Un 20% de los costarricenses no está cubierto por la CCSS ya que no tiene trabajo, algunos recurren al seguro voluntario o al de Estado. El país tiene en estos hermanos un explosivo problema entre manos. Esto debe resolverse y debe hacerse con el espíritu de grandeza y de urgencia que la situación demanda. El sector público recibe millones de millones para atender los problemas sociales y los programas de asistencialismo son limitados ya que los sueldos y salarios de esas instituciones consumen grandes recursos que en consecuencia no ven la luz como programas sino como gastos institucionales. En todo caso debemos asistir a los costarricenses por plazo limitado mientras logran ponerse de pie. El asistencialismo no puede ser para siempre. Debemos dejar de asistir tan pronto como las familias tengan trabajo e ingreso. Costa Rica debe abocarse a suprimir esta situación.

Deben el gobierno de don Carlos Alvarado y la Asamblea Legislativa de todos los partidos políticos focalizar problemas y soluciones sociales. Esta olla de presión no podemos dejar que estalle.

Hay que hacer crecer la economía del país liberando a los emprendedores de tramitomanía y cargas al salario. Hay que formalizar la economía que opera al margen de toda ley, patente o planilla de la CCSS. Esta administración de problemas no es glamorosa pero es urgente y es básica. Sin trabajo, sin empleo y sin crecimiento no hay forma fácil de repartir riqueza ni disminuir brechas salariales y de ingreso.

Sin perjuicio de ello es fundamental que el salario mínimo se establezca con realismo y se compulse como herramienta para ir comenzando a combatir la disparidad entre quienes tienen trabajo y ganan mucho y quienes tienen trabajo y casi no ganan. Los puestos de trabajo no pueden ser centros de explotación de seres humanos disimulados. Resulta fundamental que las autoridades del Ministerio de Trabajo además vigilen el acatamiento de los decretos que establecen este salario. No es cuestión de que sean establecidos bajos y tampoco sean cumplidos. En el pasado reciente las fijaciones mejoraron el salario mínimo real de los trabajadores, pero no es suficiente, no es lo que va a llevarnos a una razonable disminución de las brechas entre el extremo de menor salario y el extremo de más altos sueldos. Requerimos una sociedad mucho más igualitaria y con una mayor igualdad de oportunidades. Debemos buscar crear una sociedad más igualitaria, una sociedad inclusiva, una sociedad en la que todos logremos nuestros objetivos de vida.

El país debe ser vigilante de la cuestión social, de aquellos que más requieren ayuda para encauzarse. Deben país y gobierno buscar que las condiciones cambien para que la esperanza retorne a ese 20% de nuestros hermanos en pobreza. Costa Rica tiene un imperativo moral claro que cumplir.

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