David Gutierrez

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Martes 24 Enero, 2012


¿Podemos reducir la pobreza y la brecha social?


Los resultados de la “Encuesta Nacional de Hogares” realizada en 2010 indican que el 21,3% del total de hogares se encuentra en condición de pobreza, es decir, con niveles de ingreso insuficientes para atender sus necesidades básicas, alimentarias y no alimentarias de sus miembros.
Igualmente, la encuesta arrojó que el 6% del total de hogares costarricenses enfrenta una condición de pobreza extrema, con ingresos insuficientes para siquiera suplir sus necesidades de alimentación. El fenómeno se agrava intensamente en las zonas rurales. A modo de comparación podemos indicar que en el mundo la pobreza extrema se redujo de un 41,7% de la población mundial en 1990, a un 25,2% en el 2005.
Pero en el caso de Costa Rica no preocupan tanto estas estadísticas sino su tendencia, ya que a pesar de que contamos con un pesado aparato burocrático con más de 20 instituciones y más de 40 programas dedicados, supuestamente, a la reducción de la pobreza llevamos más de dos décadas en que esta sigue afectando a cerca de un 20% de la población.
Lo más lamentable es que en el 2007 Costa Rica alcanzó un mínimo histórico de hogares en pobreza (16,7%), pero a partir del 2008 ha venido en aumento.
Parte de las razones pueden atribuirse a la recesión económica mundial y a los aumentos en los precios del petróleo de insumos básicos, pero también hay factores internos, como la falta de integración entre los programas e instituciones que buscan atender a los más pobres. Por sus resultados, sabemos que no están siendo exitosos.
Es igualmente preocupante el llamado “indicador de vulnerabilidad” que anota el Informe del Estado de la Nación, el cual señala el número de hogares que, si bien no pueden ser considerados pobres, son altamente sensibles a cualquier cambio en sus condiciones económicas y pueden ser llevados a esta dramática situación. Ese número alcanzó un 13,4% de los hogares en el 2010.
Paralelamente a nuestro fracaso como país en minimizar el número de pobres en los últimos 20 años, lo cierto es que también hemos fallado en reducir la brecha social: la desigualdad entre los que más tienen y los que no. Tristemente, Costa Rica es uno de los pocos países de América Latina en los que la concentración de la riqueza aumentó en estas últimas dos décadas.
¿Cuáles pasos debe tomar el país para revertir de forma sostenible la tendencia de los números de pobreza y desigualdad? Un buen inicio sería replicar las condiciones del 2007, año del récord histórico en que se minimizó esta situación. Debemos concentrarnos en más educación y en buenas oportunidades de trabajo. Los más pobres deben tener acceso real a becas para poder estudiar y aprender oficios que les permitan conseguir un trabajo con mejor paga. Debemos ofrecerles, además, una alimentación adecuada para que puedan asimilar los conocimientos.
¿Y los recursos disponibles? Para empezar hay más de ¢100 mil millones del presupuesto del IMAS. ¡Usémoslos con inteligencia!

David Gutiérrez
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