Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

Enviar
Miércoles 26 Abril, 2017

Pizarrón

Podemos estar a las puertas de un conflicto internacional de graves consecuencias

Las guerras pueden tener distintas causas, sin lugar a dudas. Las hay imperialistas o colonialistas cuando imperios quieren expandirse territorialmente, o cuando quieren dominar regiones de materias primas estratégicas para sus procesos industriales, y explotadas a bajos costos, cuando quieren dominar mercados de mano de obra barata para su producción, y cuando quieren controlar mercados para la colocación de sus productos elaborados, a precios elevados.
Esta dominación imperial se hace directa cuando se producen procesos de ocupación o invasión y dominio directo, estableciendo autoridades propias de los imperios, o poniendo autoridades locales que sirven lacaya o vasallamente a los dominadores imperialistas o colonialistas.
Las hay de carácter colonialista, como cuando se produjo el proceso de la conquista y colonizador europeo en América, que por medio de esa violencia impuesta se acabó con las estructuras y sociedades indígenas y sobre ellas se erigió todo el aparato dominador de España, Portugal, Inglaterra o Francia, y no solo en América sino en África y Asia, por citar unos casos de potencias colonialistas.
Frente a esa dominación extranjera se desarrollaron guerras de resistencia y de liberación, que en nuestro caso, americano, dio por resultado los procesos de independencia y de surgimiento de los modelos políticos republicanos.
De estas guerras podemos definir también que las hay injustas cuando tienen ese carácter opresor, dominador, explotador, y las hay justas cuando se llevan a cabo por pueblos para liberarse de esos yugos imperiales o colonialistas.
De manera que conocemos históricamente, también, las guerras anticoloniales, antiimperialistas, de liberación nacional y de independencia de los pueblos.
El siglo XX fue escenario de guerras internacionales, llamadas mundiales, que tuvieron ese carácter imperialista y colonialista, pero también anticolonialista y libertadoras.
La Primera, que tuvo un escenario casi solo europeo, fue por ejercer el control estratégico de las áreas de materias primas que eran necesarias para la Segunda Revolución Industrial, que se encontraban en África y Asia principalmente. También en América Latina había yacimientos estratégicos para la industria mundial, que no fueron disputados por estas guerras. Aquí se dio por la expansión económica del imperialismo, por sus empresas, corporaciones, carteles, trust y otras compañías.
Al terminar esa Primera Guerra Mundial y constituirse la Liga de las Naciones, solo una treintena de países fundaron esta organización mundial, porque el resto no existía sino por representación de sus potencias dominadoras coloniales, Francia, que representaba sus colonias, Inglaterra las suyas y así el resto.
Con el surgimiento de la Revolución Rusa y luego de la Unión Soviética, se produjo un cisma en el régimen colonial del imperialismo. El mundo no solo se dividió en dos grandes sistemas económico políticos, sino que el sistema capitalista trató de ahogar el desarrollo que iniciaba al sistema socialista, sin poderlo hacer a finales de la década de 1910 y todavía a principios de la década de 1920.
El fascismo y el nacional socialismo desarrollado en los años 20 y 30, tuvo por objetivo también acabar con el sistema soviético y lo que representaba.
La Segunda Guerra Mundial que se provocó por ese objetivo, principalmente, dio por resultado la terminación del régimen nazifascista, y a la vez hizo surgir un número de países que dieron origen al Sistema Mundial Socialista, haciendo llegar el socialismo como sistema económico y político hasta el centro de Europa, y con escala universal.
En Asia, durante la década de la Segunda Guerra Mundial, se llevaron a cabo procesos de liberación nacional anticoloniales y antiimperialistas, muy importantes que condujeron entre otros, a la independencia de la India, la liberación de la China y el establecimiento de la República Popular China, la independencia de la Península de Corea y de Indochina, que resultaron de procesos de lucha anticoloniales, antiimperialista y por el socialismo, en esas regiones.
Esta nueva situación internacional produjo que la alianza estratégica desarrollada para detener el nazifascismo, se quebrara y contra el surgimiento de los nuevos países socialistas se impusiera lo que se llamó la Guerra Fría, en todo el mundo, por parte de las potencias capitalistas, encabezadas por Estados Unidos.
Los símbolos de esta Guerra Fría, que duró hasta 1990, fueron la llamada Cortina de Hierro para Europa y la parte occidental del mundo y la Cortina de Bambú para el Asia, sobre todo después del triunfo de los comunistas en China, en Indochina y en Corea.
A partir de ese momento, al término de la Segunda Guerra Mundial se inició un proceso de descolonización mundial, surgido de guerras de Liberación Nacional, que hizo que las Naciones Unidas, fundada por 52 naciones en 1945, hoy tenga en su seno 194 países miembros, entre ellos Corea, que era una sola hasta la guerra de 1950-1953 que la partió en la del Sur y la Corea de Norte, como dividieron también a Vietnam en el sur y norte, que luego se reunificó después de una cruenta lucha contra Francia y Estados Unidos, principalmente.
Siria, Irak e Irán, países miembros de la ONU hoy son focos importantes de guerras recientes desde 1990, por los mismos motivos imperialistas de dominación y de interés geoestratégico de dominio y control de sus riquezas naturales.
En algunas situaciones las guerras son desarrolladas a propósito de los intereses imperialistas. Se crean situaciones de conflictos con el ánimo de provocar los enfrentamientos bélicos, de vender armas y municiones con motivo de estos enfrentamientos, porque las guerras provocadas por la industria militar, estimulan y generan la carrera armamentista.
Se necesita producir armas constantemente nuevas y venderlas, pero sobretodo USArlas. A la industria militar de Estados Unidos se le ha llamado el complejo militar industrial, muy estudiado desde la década de 1960. Y, Estados Unidos ha sido uno de los focos más importantes de la industria guerrerista mundial y provocador de estos focos de guerra, por su participación directa o por el de la proyección de sus empresas. Así, por ejemplo, las guerras de límites entre Costa Rica y Colombia, en 1901, y de Costa Rica y Panamá, en 1921, tuvieron como trasfondo las disputas de los intereses de las compañías bananeras en la franja fronteriza, en 1901, establecidas en Colombia y Costa Rica, y la disputa de los intereses de las compañías petroleras en el conflicto de 1921, establecidos en Panamá y Costa Rica.
Por su parte, la industria de las armas es de diverso tipo, de infantería, de aviación, marítimas. Pero también las hay sofisticadas, como la bomba atómica, como las que se lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki, matando varios centenares de miles de personas sin necesidad, porque la Segunda Guerra Mundial prácticamente ya estaba terminada y el imperio japonés ya estaba rendido.
En la industria militar desarrollaron armas biológicas, que Estados Unidos empleó en Vietnam, armas químicas también, como el napalm, que se hace con dos sustancias químicas, ácido nafténico y el ácido palmítico mezclado con gasolina, que se lanzaba sobre poblaciones enteras, produciendo muertes y horrorosas quemaduras a sus supervivientes. También el gas mostaza, desarrollado desde la Primera Guerra Mundial, así como el gas lacrimógeno, los gases irritantes, de venenos letales o incapacitantes, el cloro, el bromuro de xililo, el fosgeno.
Entre las dos grandes guerras mundiales países como Inglaterra, España, Italia, Japón y Alemania usaron estas armas químicas contra países o regiones que querían mantener en condición colonial o imperialista. Esta situación condujo al Protocolo de Ginebra, de 1925, que trató de frenar el uso de estas armas químicas y bacteriológicas. Estados Unidos este tratado lo firmó hasta 1970.
En las guerras se han usado gases que tienen efectos diversos, irritación de pulmones, de membranas mucosas, de piel, de ojos, gases con efectos corrosivos sobre la piel, que causan quemaduras, que nublan la visión, que producen diarreas o risas, provocando un efecto desmoralizador sobre los afectados, de efecto estornutatorio, vesicante, paralizante y mutagénicos, entre otros.
Hoy hay más modernas armas químicas, como agentes tóxicos, algunas de ellas sin tratamiento alguno. Las hay de trastornos del sistema nervioso, que producen convulsiones y parálisis, entre ellos el gas sarín, desarrollado en Alemania, del cual una sola gota es capaz de matar a una persona adulta.
Estados Unidos, Rusia, China, Alemania y Francia son hoy los países más importantes en exportación de armas, es decir en venta de armas. Les siguen Inglaterra, España, Italia, Ucrania e Israel. Controlan los primeros cinco países el 73% del mercado de exportaciones. Solo Estados Unidos el 31% y Rusia el 27%.
Los principales clientes de Estados Unidos en los últimos seis años han sido Corea del Sur, Emiratos Árabes, Australia y de Rusia son la India, China y Argelia.
En el ranking de países importadores de armas están la India, Arabia Saudita, China, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Australia, Turquía, Estados Unidos, Corea del Sur y Singapur.
Así, hoy tenemos producción de armas convencionales, químicas, bacteriológicas, atómicas, de hidrógeno y hasta las nuevas versiones de las llamadas armas digitales, electrónicas, satelitales y hackers.
En 1993 se aprobó un convenio contra las armas químicas, pero se siguen produciendo. Estados Unidos no cumple esta convención, de no fabricar y almacenar estas armas químicas. Si las produce y almacena, también las vende.
Históricamente solo Estados Unidos ha usado el armamento nuclear, unilateralmente, y por supuesto, sin avisar que lanzaría esas bombas.
Recientemente se ha acusado a Siria de usar armas químicas. El Presidente de Siria ha explicado que no las tiene y no las ha usado, que las que se tiraron recientemente en ese país se hicieron bajo una operación encubierta, bajo lo que se llama uso de bandera falsa, con ánimo de comprometer a Siria y a su Presidente.
Este uso de estas armas química y acusación de ello contra Siria dio pie para que Estados Unidos atacara una base aeropuerto militar siria, de donde se dijo había salido el avión que lanzó esas armas químicas.
Nadie ha podido demostrar fehacientemente que Siria las haya lanzado, pero se ha provocado una situación internacional tensa con ese motivo y las decisiones del Gobierno norteamericano, de presionar en ese sentido, en el campo militar, de lanzar a modo de ensayo en un desierto de Afganistán, que lo pudieron haber hecho en el desierto de Arizona, para probarla, sin matar a nadie, la Bomba, que llamaron la Madre de Todas las Bombas.
El presidente Trump desde su campaña presidencial había señalado la importancia que le daría al sector militar de su economía e industria, aumentando su ejército, su capacidad militar y haciendo de gendarme internacional al estilo de los tiempos de la política desarrollada por Estados Unidos del Gran Garrote, de la primera mitad del siglo XX.
La ONU mantiene hasta hoy una investigación sobre el supuesto uso de armas químicas por parte de Siria, que a esta fecha aún no ha demostrado que Siria y su Presidente fueran culpables de dicho acto.
Mientras esto se resuelve, recordemos tan solo que desde 1899, en la Conferencia de La Haya se marca el inicio de negociaciones internacionales sobre el control de armas químicas.
En 1907 Estados Unidos se negó a participar en el Primer Congreso sobre armas químicas que reguló su uso. En el Tratado de Versalles de 1919 se estableció la prohibición del empleo de armas químicas. En 1920 Gran Bretaña usó armas químicas contra los kurdos independentistas.
El Protocolo de Ginebra de 1925, que prohíbe el uso de armas químicas, Estados Unidos y Japón no lo firman. En 1935 Italia usó gases tóxicos en Etiopía; en 1936 los alemanes desarrollaron también el gas tabún y luego el sarín.
En la II Guerra Mundial, Japón y Alemania usaron armas químicas, los nazis emplearon el gas Zyclon B para matar civiles.
El napalm fue usado por primera vez en la Guerra de Indochina y, en 1956, el ejército norteamericano se reservó el derecho de usar armas bioquímicas considerándolas legales.
Entre 1958 y 1972, Estados Unidos desarrolla ensayos de gases mortíferos, de gases y armas químicas y biológicas, cuyo conocimiento se divulgó por el Pentágono en 2002.
En 1971 Estados Unidos usó el llamado "Agente Naranja" en Vietnam, y entre 1970-1972, Portugal usó gases tóxicos en Angola, tratando de evitar su liberación e independencia.
Desde 1978 hasta 1988 Estados Unidos envió anthrax a Irak, como se denunció en el escándalo Irán Contras, que alcanzó a Centroamérica en la guerra que impulsaba el presidente Reagan.
Entre 1980-1988 Irak fue acusado de emplear armamento químico contra Irán.
De nuevo, en 1989, en Paris, se realiza otro evento, un Congreso para desarrollar el Protocolo de Ginebra con la participación de 149 países, para regular y controlar las armas químicas. Resultado de este acuerdo de París, en 1990 Estados Unidos y Rusia acuerdan mínimos para reducir sus arsenales químicos, y en 1991, 19 países, autolimitan la exportación de 50 productos tóxicos que eran susceptibles de ser empleados en la elaboración de armas químicas.
En 1991 en la Guerra del Golfo de nuevo se usaron armas químicas, y en 1993 se firma el Convenio sobre Prohibición de Armas Químicas.
A pesar de estos esfuerzos internacionales, no ratificados por todos los países, ni por todos los países productores de armas, grupos extremistas han usado armas químicas para realizar actos terroristas, con afectación de población civil.
En Panamá, cuando el ejército norteamericano tenía las 16 bases militares en la zona del Canal, allí hacían prácticas y ensayos con armas químicas, basta recordar que en 2001 la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) certificó la existencia de siete bombas químicas, sin detonar, que estaban abandonadas por el ejército estadounidense en Panamá.
En 2002, Rusia puso en marcha la primera planta de destrucción de armas químicas, mientras que las acusaciones de Estados Unidos contra Sadam Husein, de tenencia de armas químicas, que justificaron la intervención norteamericana en esa región, y el derrocamiento de Sadam en 2003, no se comprobaron en su existencia, ni se ha logrado aún demostrar tal acusación, que solo permitió desarrollar un conflicto bélico que ha modificado geopolíticamente, sin grandes resultados democráticos, esa región.
El 5 febrero de 2004 entró en vigencia la Convención de Armas Químicas en Libia, y en noviembre de 2005 el Departamento de Defensa de EE.UU. admitió haber usado municiones incendiarias de fósforo blanco en la ofensiva lanzada en 2004 contra Faluya, que entonces era un bastión insurgente en Irak.
Desde 2013 la ONU realiza una investigación oficial sobre el posible uso de armas químicas en el conflicto de Siria, sin que hasta ahora haya podido demostrar nada en este sentido.
Lo que está en evidencia es que se inventó un motivo bélico, en territorio sirio, y se le echó la culpa al Gobierno sirio para desarrollar y justificar una guerra más amplia en la región de Siria, e Irán, con repercusiones a la Península de Corea, que pareciera ser otro de los objetivos militares, si no el principal, de los halcones del Pentágono y del presidente Trump, en esta escalada militar en que quieren meter al mundo.
Por ahora están provocando una situación que puede ser altamente explosiva. Corea del Norte es la frontera de Rusia y de China en ese extremo asiático.
Las provocaciones de la movilización de portaviones y acorazados hacia el Mar de China y de la Península de Corea puede ser el detonante, si dentro de ello se intenta adentrar estas fuerzas navales en territorios marítimos bajo la soberanía de Corea del Norte.
Hace unos años, fue derribado en la Península de Kamchatka un avión civil por la aviación soviética por haber penetrado su territorio sin acatar las órdenes de aterrizar o de corregir su ruta, y no hace mucho tiempo también fue derribado un avión militar ruso en Turquía por haber penetrado su frontera sin atender esa violación aérea.
El Mar de la Península de Corea, Corea del Norte tiene su derecho soberano de defenderlo si en esas violaciones que se quieren hacer se amenazan su soberanía, la autodeterminación política de su pueblo y su independencia nacional.
Podemos estar a las puertas de un conflicto bélico regional de graves consecuencias internacionales, y que por regional puede expandirse como una chispa en una pradera.