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Rigidez del sistema bancario desincentiva a clientes, quienes en ocasiones prefieren renunciar al pago de sus créditos
Pocas opciones limitan readecuación de deudas
• No todas las operaciones morosas califican para ser readecuadas, aducen en los bancos
• Remate de hipotecas y prendas aumentó en un 25% al cierre de 2008

Daniel Chacón
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Emilio Soto pagaba hace un año ¢600 mil por un préstamo de vivienda por ¢102 millones. Con la variación en la tasa de interés la cuota le quedó en ¢1,3 millones, cifra que se volvió inmanejable para el presupuesto familiar.
El 21 de este mes rematarán su casa.
Trató de llegar a un arreglo con el banco. Viajó desde Liberia a la oficina central en San José, pero lo devolvieron sin respuesta. Fue a la Defensoría de los Habitantes; después de muchos trámites en el banco le dijeron que mejor vendiera y que ellos le ayudaban.
“Después de más de un año, decidí no pagar más. Me uní al proceso colectivo contra los bancos porque no tengo otra salida; lo que recibí del banco fue pura indiferencia, mala información y nadie toma decisiones”, lamentó Soto.
Igual sucede en otros sectores, por ejemplo con las pequeñas empresas. Arnoldo Barrantes inició el desarrollo de un centro gastronómico en Guanacaste, el cual estaría acompañado por otras actividades para sumar atractivo al proyecto.
En su caso, obtuvo el préstamo e inició el desarrollo, puso el terreno como garantía y todo avanzaba. Pero a mitad del proyecto, el banco frenó los desembolsos porque exigió pasar de la figura física a una jurídica.
Después de hacer eso, le quitaron el crédito porque era “una persona nueva” y debía presentar todos los requisitos para llevar a estudio si era sujeto de crédito.
“Tenemos amigos a quienes aquí les están rematando las casas y terrenos por casos muy parecidos al nuestro”, contó Barrantes.
Ellos —al igual que muchos otros deudores— no entienden por qué existen problemas para readecuar, si se ofrecieron “medidas temporales”, como la anunciada por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) que ablandó las condiciones para llegar a arreglos de pago.
El impacto de la crisis en estos casos es perceptible desde el año anterior, luego de que los remates de propiedades y prendas aumentaran un 25% al cierre de 2008. Este es el primer incremento que se presenta en los últimos seis años, de acuerdo con las estadísticas del Ministerio Público.
Aunque faltan estadísticas que reflejen la realidad actual, los abogados aseguran que el tiempo de los procesos judiciales ha llegado incluso a duplicarse por la saturación de los tribunales, lo cual confirma que la tendencia al alza se mantiene.
De momento, más de 800 personas tienen la esperanza en una demanda colectiva que encabeza la Asociación de Consumidores Libres, que congelaría los remates hasta determinar si los bancos deben readecuar o no.
Durante el primer semestre, menos de un 0,5% de los créditos fue readecuado, de acuerdo con cifras proporcionadas por la Sugef.
El riesgo del impago es posible, más cuando el monto de la deuda supera el valor del activo. Si a eso se suma que el banco no facilita readecuar, la decisión más sencilla es perder el activo, consideró Léiner Vargas, economista del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo.

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